Más de mil personas fueron detenidas en Rusia durante las manifestaciones para exigir la liberación del opositor Alexéi Navalni, que congregaron a miles de personas, pese a las amenazas y la prohibición de las autoridades.
Manifestantes chocan con las fuerzas de seguridad.
Más de mil personas fueron detenidas en Rusia durante las manifestaciones para exigir la liberación del opositor Alexéi Navalni, que congregaron a miles de personas, pese a las amenazas y la prohibición de las autoridades.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El equipo de Navalni, víctima de un envenenamiento en agosto, publicó vídeos de estas manifestaciones en toda Rusia, donde decenas, cientos e incluso miles de personas clamaban Vladimir "Putin ladrón", "Navalni, estamos contigo" o "Libertad para los presos políticos".
Estas protestas, las más importantes desde las organizadas por el opositor a mediados de 2019, se organizaron a pocos meses de las legislativas previstas en el otoño boreal, en un contexto de caída de la popularidad del partido en el poder Rusia Unida.
Las primeras manifestaciones en el Extremo Oriente y en Siberia, donde miles de personas salieron a las calles en Vladivostok, Jabarovsk, Novosibirsk y Chita, tuvieron que hacer frente a importantes efectivos de la policía. Y en algunos lugares, la represión fue brutal.
En el centro de Moscú, los agentes antidisturbios detuvieron a unas 300 personas, según la oenegé OVD Info, cuyo balance asciende a 1.090 arrestos en Rusia.
Al menos 10.000 personas protestaron en la capital alrededor de la plaza Pushkin, constató la AFP, pese a las advertencias de las autoridades de que reprimirían las marchas.
La cancillería rusa acusó a diplomáticos de Estados Unidos de publicar el itinerario de las protestas en su página web y les pidió "explicaciones".
A lo largo de la tarde, la plaza Pushkin se vaciaba poco a poco, cuando los manifestantes se dirigían hacia el Kremlin. Entonces, se registraron enfrentamientos en la plaza con la policía que avanzaba para controlarla.
Otros ciudadanos protestaban en silencio, con pancartas en las que se podía leer "No tengo miedo" o "No a la dictadura".
Poco antes, Yulia Navalnaya, la esposa del opositor, dio las gracias a los congregados por Instagram, antes de publicar otra entrada con una foto de ella detenida dentro de un furgón policial.
Marina, una jubilada de 64 años que se manifestaba con su hija, su hijo y su nuera, dijo a la AFP que no lamentaba haber acudido, incluso si le ocurría alguna cosa. "No nos podemos callar más", agregó.
En Yakuts, al sur del Círculo Polar, un centenar de manifestantes se enfrentaron a una temperatura de -50 ºC.
La policía rusa detuvo esta semana, antes de las movilizaciones, a los principales aliados de Alexéi Navalni, dos de los cuales fueron condenados el viernes a penas de prisión de corta duración.
En detención hasta el 15 febrero al menos y con varios procesos judiciales abiertos en su contra, Navalni, de 44 años, fue detenido el 17 de enero a su regreso de Alemania, donde se recuperó durante meses de un envenenamiento, del que siempre ha acusado al Kremlin.
Tres laboratorios europeos también llegaron a la conclusión de que se trató de un envenenamiento. Moscú lo niega rotundamente y denuncia un complot.
Aún sabiendo que se exponía a ir a la cárcel, Navalni decidió regresar a Rusia con su esposa el pasado domingo y pidió a sus partidarios que se manifestaran.
Dejá tu comentario