Salvó Lula su reforma en la votación de enmiendas

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Brasilia (ANSA, AFP, Reuters, EFE) - El gobierno de Luiz Inácio Lula Da Silva logró mantener uno de los puntos centrales de su proyecto de reforma previsional -la imposición de un impuesto de 11% a los empleados públicos, activos y jubilados-durante la votación de las enmiendas de parte de la Cámara de Diputados, que concluyó en la madrugada de ayer.

Por 326 votos a favor -menos que los 359 obtenidos en la aprobación en general-, 163 en contra y una abstención, el gobierno logró su cometido, aunque cediendo a algunas demandas opositoras.

La seguridad de que las enmiendas no «desfigurarían» el proyecto, sumado a que el presidente del Senado, José Sarney, garantizó ayer en declaraciones la aprobación del plan en ese cuerpo sin nuevas enmiendas, causó un efecto positivo en los mercados. La Bolsa de San Pablo registró su segunda mayor suba del año -3,42%- y el dólar cayó 2,22% cerrando a 2,985 reales.

Analistas locales siguen destacando este primer gran logro político de Lula. Frente a algunos enfoques que enfatizan los puntos en los que el presidente debió ceder, se explica que por tratarse de una reforma constitucional, el trámite de aprobación es más exigente: dos votaciones en cada cámara con 60% de los votos de los legisladores. Así, si se tiene en cuenta que el Partido de los Trabajadores tiene 92 diputados -algunos de ellos con resistencias por razones ideológicas-y que necesitaba como mínimo el respaldo de 308, se reconoce su habilidad para articular un acuerdo que resultó esquivo a Fernando Henrique Cardoso -un presidente fuerte-en tres ocasiones durante sus ocho años de mandato.

•Concesiones

Como compensación al mantenimiento del impuesto de 11% para el financiamiento del sistema y para asegurar la aprobación, el gobierno aceptó elevar los límites de exención. Así, pagarán el gravamen los trabajadores del sistema federal que reciban ingresos más de 1.440 reales (480 dólares) y los de los estados que ganen más de 1.200 reales (400 dólares).

Otro punto en que Lula cedió es en el techo para los salarios y jubilaciones de los jueces estaduales. El gobierno había defendido hasta último momento un techo salarial y de pensiones para los jueces provinciales equivalente a 75% del salario de un magistrado del Supremo Tribunal Federal (STF, corte suprema), de 5.500 dólares.

Para lograr la aprobación del proyecto en general, el gobierno ya había admitido un techo de 85,5%, cifra intermedia entre su posición y 90,25% que exigían los jueces, que incluso amenazaron con una inédita huelga. Durante la votación de las enmiendas presentados por los partidos al proyecto oficial, el gobierno cedió una vez más y el techo salarial para los jueces quedó fijado en 90,25%, tal como ellos reclamaban.

Hay que tener en cuenta que los magistrados se habían juramentado resistir e impugnar ese 85,5% en los tribunales. Eso habría sido peligroso para el gobierno, ya que muchos observadores descontaban que la medida podría haber sido declarada nula y, para peor, dado lugar a la reapertura de otros puntos. Lula
se aseguró así clausurar la cuestión.

Según el diario «Folha de Sao Paulo», el apoyo de la mitad de los legisladores opositores a la votación en general permitió a Lula rechazar un chantaje de última hora del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), el más grande de los que integran la base de gobierno.

«Folha» aseguró que poco antes de la votación «el PMDB amenazó con no votar si no obtenía satisfacción inmediata a sus reclamos de cargos y presupuestos». El gobierno replicó que ya contaba con al menos 312 votos cuando necesitaba 308 y no precisaba los 45 votos que podría aportarle el partido. Al votarse las enmiendas, el Partido del Frente Liberal aportó 31 votos y el Partido Socialdemócrata de Brasil, 26.

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