De ese modo, ya no habrá peligro de que personas de diferente sexo se rocen, aunque sea en forma inadvertida. La medida -precisa el texto con severidad-abarca también a los niños.
Pero en Bene Braq se nota que todos los habitantes de la zona son miembros de la corte rabínica de los Wishnitz: todos obedecen disciplinadamente a los mismos rabinos, y hasta ahora, nadie osó objetar la medida.
Sin embargo, la noticia ya provocó observaciones burlonas en los ambientes laicos israelíes. En parte se debe a que la medida -si se extendiera a todo el suburbio de Bene Braq-chocaría con el funcionamiento de ciertos colectivos. Se trata de vehículos en los cuales hay ingresos separados para hombres y mujeres, pero ambos del mismo lado. Por ese motivo, si la parada coincide con una acera unisex, la mitad de los pasajeros no podrá descender.
Entre los judíos ultraortodoxos, la separación entre los sexos comienza desde la más tierna edad y se considera necesaria para mantener la «santidad» de la congregación. No sólo en los ritos religiosos, sino también en las recepciones, hombres y mujeres permanecen siempre rígidamente separados.
Dejá tu comentario