El expresidente galo a la salida del tribunal tras declarar 12 horas.
El expresidente francés Nicolas Sarkozy declaró ante un juez que investiga la presunta financiación de su campaña electoral de 2007 con donaciones ilegales de la mujer más rica de Francia, pero por el momento evitó quedar como imputado al otorgársele un estatus de testigo.
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Sarkozy, de 57 años, fue puesto bajo el estatus especial de testigo asistido tras declarar durante 12 horas ante jueces de un tribunal de Burdeos que quieren saber si la exitosa campaña que lo llevó al poder se financió ilegalmente con donaciones de la heredera del imperio de cosméticos L`Oréal, Liliane Bettencourt.
El ex jefe de Estado conservador no fue visto por los periodistas ni a la entrada ni a la salida de la corte, informó la agencia de noticias EFE.
El hecho de que Sarkozy fuese colocado bajo ese estatus indica que no se encontraron pruebas suficientes contra el exjefe de Estado, aunque esto no quiere decir que no pueda ser llamado a indagatoria y acusado formalmente en una etapa posterior de la instrucción.
El "testigo asistido" es, en el derecho francés, un estatuto intermedio entre el de testigo simple e inculpado.
No obstante, si durante la instrucción los jueces encuentran indicios "graves y concordantes" que dejen suponer que el testigo asistido participó en los hechos, el mismo puede ser inculpado.
Sarkozy, que perdió la inmunidad judicial en junio pasado, tras dar el relevo al actual mandatario, François Hollande, corría el riesgo de ser inculpado en el marco del caso Bettencourt, llamado así por la dueña de L`Oréal, una mujer de 90 años de edad propietaria de una de las grandes fortunas de Francia.
La Justicia gala investiga si dinero de Bettencourt, anciana psicológicamente frágil desde 2006, fue utilizado en proporciones muy superiores a los topes legalmente autorizados para financiar la campaña presidencial de Sarkozy y sin que ella hubiera dado su consentimiento con plena conciencia.
La sospecha se basa en dichos de la ex contadora de Bettencourt, Claire Thibout, quien afirmó a la policía en 2010 que el hombre de confianza de la familia, Patrice de Maistre, le pidió 150.000 euros en efectivo a principios de 2007 y le dijo que iba a entregar ese dinero a Eric Woerth, el tesorero de la campaña.
Aunque la investigación continúa, la no inculpación del exjefe de Estado, retirado de la vida política desde que fue derrotado en la elección presidencial de mayo pasado, parece ser la única buena noticia de los últimos días para los partidarios de la Unión por un Movimiento Popular (UMP), inmersa en una crisis de liderazgo.
La UMP, principal partido de la derecha en Francia celebró elecciones internas el domingo pasado para elegir a un nuevo líder que suceda a Sarkozy, en una cotienda que terminó con acusaciones cruzadas de los dos candidatos: el actual secretario general de la UMP, Jean-François Copé, y el ex primer ministro François Fillon.
Copé se impuso por escasísimo margen en los comicios y aceptó hoy la mediadión del ex canciller y fundador del partido Alain Juppé, cuya intervención fue pedida por Fillon. Juppé hoy anunció la organización de una comisión colegial encargada de reexaminar los resultados de la elección y que anunciará sus conclusiones en un plazo de 15 días.
Se espera que el nuevo líder del partido conservador francés sea quien se enfrente en las presidenciales de 2017 al actual presidente Hollande.
Según analistas, una inculpación a Sarkosy hubiera comprometido el eventual retorno a la política del expresidente, en caso que él lo deseara, ya que sigue siendo el candidato preferido de la derecha.
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