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25 de julio 2007 - 00:00

Sarkozy ignora celos y acumula prestigio

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La comisaria de Relaciones Exteriores de la Unión Europea, Benita Ferrero- Waldner, y la primera dama francesa, Cécilia Sarkozy, saludan al bajar del avión en Sofía. La gestión de esta última para liberar a los prisioneros búlgaros provocó resquemores en las capitales europeas.
París (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El presidente francés, Nicolas Sarkozy, defendió ayer el «pragmatismo» en la resolución de los problemas tras el activo papel que él y su mujer jugaron en la liberación de las enfermeras y el médico búlgaros, un hecho que aumenta su protagonismo y su prestigio en temas internacionales, pero que -por esa misma causa- provoca escozor en la Unión Europea.

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Para Sarkozy, lo que importa son los resultados y así lo dijo y repitió en la conferencia de prensa improvisada que dio en el Elíseo para informar del éxito diplomático obtenido tras unas negociaciones no exentas de polémica.

Unas duras tratativas capitaneadas por la Unión Europea (UE), pero en las que Sarkozy cobró protagonismo en su tramo final, al punto de que en los últimos doce días envió en dos ocasiones a Libia a su esposa en calidad de «emisaria personal».

Las dos veces Cécilia Sarkozy fue acompañada por el secretario general del Elíseo, Claude Guéant; y en la última, la del feliz desenlace, iba también con la comisaria europea Benita Ferrero-Waldner.

Sarkozy, que se había fijado la liberación de las enfermeras búlgaras y de la política franco-colombiana Ingrid Betancourt (rehén de la guerrilla de las FARC) como unas de sus prioridades en el Elíseo, desplegó una vez más lo que ya es su sello. El estilo de Sarkozy consiste en ignorar las susceptibilidades de los otros gobiernos europeos y realizar gestiones directas y personales, combinando métodos diplomáticos poco convencionales (envío de su esposa) y una comunicación muy cuidada.

Sarkozy insistió en que lo que importa son los resultados, en un intento de zanjar cualquier crítica sobre su gestión. «Hemos resuelto un problema, y punto. No hay que teorizar sobre una nueva organización de la diplomacia francesa o del estatuto de la esposa del jefe de Estado o sobre no sé qué razonamiento. Había que sacarlas de allí (a las enfermeras) y las hemos sacado. Punto. Eso es lo que cuenta», aseveró.

En Francia, el papel de primera dama carecede un estatuto particular y cada mujer que lo desempeñó le imprimió su personalidad. En el caso de las enfermeras búlgaras acusadas en Libia de haber contagiado el sida a más de cuatrocientos niños, Sarkozy dijo que pensó que «Cécilia podía efectuar una acción útil, algo que ha hecho con mucha valentía y sinceridad, con mucha humanidad y brío».

Y los resultados o más bien los objetivos de cara a su visita «política» de hoy a Libia pasan oficialmente por ayudar a ese país a « reintegrar el concierto de naciones», según las palabras del propio Sarkozy, que piensa también en el papel que ese país puede jugar en la lucha contra el terrorismo y la inmigración ilegal hacia Europa.

Al margen de los intereses económicos, este desenlace permitirá normalizar las relaciones entre la Unión Europea (UE) y Libia, según el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso. Y para ello, la Comisión propondrá a «los Veintisiete» un mandato para negociar un ambicioso acuerdo que incluirá la apertura a las exportaciones libias, la facilitación de visados, la cooperación contra la inmigración ilegal y la vigilancia de fronteras.

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