Ayer el mercado brasileño vivió una tensa jornada donde el dólar trepó a más de 3 reales y el nivel de riesgo-país superó los 2.200 puntos. Sobre el cierre de los negocios, el dólar, que llegó a operarse a casi 3,30 reales, finalizó de todas maneras muy pedido en 3,185 reales. Es una suba de 5,5 por ciento en el día. Al mismo tiempo, se derrumbaron los títulos de la deuda brasileña con inversores cada vez más temerosos de un default como el de la Argentina. El riesgo-país, luego de tocar los 2.201 puntos, terminó en 2.190 (subió 10%). Todo esto ocurrió a pesar de la intervención diaria del Banco Central, que mañana deberá informar si continúa con la estrategia de vender 50 millones diarios de las reservas. Empresas e inversores se lanzaron a comprar dólares no sólo como refugio ante el temor que domina al mercado, sino también para precancelar compromisos con el exterior, algo que también hicieron los importadores. Anoche, el gobierno confirmaba que hoy viaja una misión a Washington para negociar un acuerdo con el Fondo Monetario con el fin de garantizar una transición ordenada ante las próximas elecciones (hasta ahora dan como ganador a un opositor aunque no sería Lula, tal como indicaban las mediciones meses atrás). En Uruguay, el dólar cerró con una ligera suba a 25 pesos, pero lo preocupante es la continua suba del riesgo-país, que ayer no se detuvo y clausuró a 2.842 puntos, lo que representa una suba de casi 3 por ciento. El país vecino presenta una situación complicada por la caída de reservas y depósitos y la clave pasará por el resultado de las gestiones que, al igual que Brasil, se están realizando con el FMI.
Ayer, el volumen de negocios fue bajo. Pero el cóctel de poca liquidez y una firme demanda de dólares apuntaló la suba de la cotización del billete estadounidense.
Además los bancos, que en circunstancias normales abastecen la oferta de dólares, se han sentado en sus posiciones y no participaron del mercado.
Por ello apareció la demanda sostenida de los importadores que, ante el recorte de las líneas de financiamiento, salieron a comprar dólares y así convalidaron los nuevos precios.
También las empresas que tienen que afrontar vencimientos de deuda con el exterior no quieren arriesgarse y optaron por comprar dólares para anticipar las amortizaciones de capital e intereses que vencen en las próximas jornadas.
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