Se agudiza la crisis política en Irlanda
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Brian Cowen, presentó ayer su dimisión como líder del mayoritario partido Fianna Fáil
Ese mismo día dimitieron otros cinco ministros correligionarios, que, a diferencia de Martin, no se presentarán a las elecciones, fuga colectiva que la oposición interpretó como una burda maniobra para lavar la cara del muy deteriorado Gobierno y del propio FF, que lleva en el poder desde 1997.
La jugada le salió mal a Cowen porque no pudo sustituirlos con caras nuevas, sino que asignó esas carteras a otros ministros del gabinete, gesto que fue calificado de "farsa" por la oposición y el Partido Verde.
Como ya hizo entonces, el "Taoiseach" insistió en que seguirá en el cargo y dijo que las carteras vacantes de los titulares "verdes" serán asumidas por dos de los siete ministros que permanecen en el gabinete de gobierno, mínimo permitido por la legislación irlandesa.
Ya fuera del Ejecutivo, Gormley aseguró hoy que su partido apoyará la aprobación de la nueva Ley de Finanzas, el marco legal que da luz verde a los Presupuestos generales para 2011, si se adelantan las elecciones.
La nueva Ley también da cobertura legal al conjunto de medidas con el que se acometerá el proceso de reestructuración de la economía nacional durante los próximos cuatro años, tal y como establecen las condiciones del rescate financiero de la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) a este país.
Gormley opinó que ese proceso podría concluirse para finales de la próxima semana, como piden también los dos principales partidos de la oposición, el Fine Gael y el Laborista, favoritos, según las encuestas a compartir el poder tras la cita en las urnas.
"Esperamos que el Fianna Fáil también haga un esfuerzo para acelerar la aprobación de la nueva legislación", añadió el líder del Partido Verde, en el poder junto a la formación republicana desde 2007.
A este respecto, Cowen señaló hoy que considera "poco probable y realista" la aprobación para finales de la próxima semana de la Ley de Finanzas, con lo que dejó entrever que la fecha de las elecciones permanece en pie.
Sin embargo, tal es el caos que reina en la política irlandesa que cualquier giro inesperado en esta semana podría truncar los planes del "Taoiseach".
Una dimisión en el Ejecutivo o una moción de censura lanzada por el FG o el partido Laborista podría precipitar el colapso del Gobierno, aunque la oposición advirtió de que no dará ese paso si Cowen disuelve el Dáil antes del próximo viernes.
Los problemas de los "verdes" con Cowen comenzaron el pasado noviembre, cuando le exigieron más claridad mientras negociaba con la UE y el FMI el plan de rescate para Irlanda.
Gormley también dijo sentirse incómodo con las relaciones del primer ministro y las instituciones financieras nacionales.
En los últimos días, Cowen se ha visto obligado a dar explicaciones sobre las reuniones secretas que mantuvo con banqueros irlandeses al comienzo de la crisis económica, conocidas ahora a partir de la publicación de un libro de dos periodistas de Dublín.
Cowen se reunió para jugar al golf con el ex presidente del Anglo Irish Bank, entonces la tercera entidad financiera del país, Sean FitzPatrick, en julio de 2008, tres meses antes de que el Gobierno garantizase todos los depósitos de los principales bancos nacionales.




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