11 de mayo 2002 - 00:00

Se descarriló un tren en Londres: al menos siete muertos

Se desplazaba la formación a más de 110 kilómetros por hora. Embistió un puente, entre cuyas ruinas habría una persona de la cual se desconoce el estado. Hay más de diez pasajeros hospitalizados de gravedad. Algunos quedaron atrapados entre los escombros. Este es el último de una serie de accidentes de trenes que viene sacudiendo a Gran Bretaña en los últimos años.

Al menos siete personas murieron, quince resultaron con heridas de gravedad y otras 76 con heridas leves por el descarrilamiento de un tren de pasajeros que se produjo ayer cerca de la estación de Potters Bar, en la ciudad de Hertfordshire, ubicada a 20 kilómetros al norte de Londres, informaron las autoridades locales.
 
Fuentes policiales informaron en una conferencia de prensa que entre los heridos de gravedad hay "ocho personas que se debaten entre la vida y la muerte", de lo cuales cuatro mujeres y un hombre debieron ser sometidos a intervenciones quirúrgicas en el Barnet General Hospital.
 
Las 76 personas con heridas leves fueron atendidas en un supermercado transformado en centro médico, situado cerca de la estación de Potter Bar, y luego derivadas a distintos hospitales zonales, indicó una portavoz de los servicios de ambulancias de Bedfordshire y Hertfordshire.
 
A bordo del tren viajaban 151 personas y según informaciones no confirmadas, el tren iba a elevada velocidad -unos 169 kilómetros por hora- en el momento del accidente.

Robin Gisby, director regional de Railtrack, empresa privada encargada de la infraestructura ferroviaria, sostuvo que el tren descarriló porque iba a "gran velocidad".
 
El hecho ocurrió a las 12.45 hora de Greenwich (9.45 hora argentina), cuando un tren de cuatro vagones de la compañía West Anglia Great Northern, salió de las vías mientras cubría el trayecto entre las estaciones King's Cross de Londres y King's Lynn de Norfolk.
 
Según explicaron los bomberos y autoridades locales, tres de los cuatro vagones salieron de las vías y chocaron contra un puente del centro de la ciudad, cercano a la estación, y sus restos cayeron en una calle que pasa por debajo, dañando algunos vehículos que circulaban por el lugar.
 
En tanto, el otro vagón chocó contra el andén de la estación y terminó encastrado en el techo de la misma, pero hasta el momento se desconoce si en el lugar había gente.
 
Según indicaron las fuentes que investigan el caso, se esperaba aclarar las causas del accidente con los testimonios del conductor del tren, Andy Gibson, quien quedó ileso y fue uno de los primeros en intentar ayudar a los pasajeros.

La reina Isabel se mostró "shockeada y pasmada" por las muertes y por el enésimo golpe infligido al sistema ferroviario británico, desde hace años bajo acusación por la interminable serie de accidentes que se suceden.

En junio pasado, un informe oficial sobre una catástrofe en Paddington, ocurrida el 5 de octubre de 1999 con un saldo de 31 muertos, denunció carencias "lamentables" en los trenes británicos.
 
El informe criticaba la formación de los conductores y atacaba la "parálisis institucional" de Railtrack, que surgió con la privatización de los ferrocarriles, en 1996.

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