A 17 días del inicio de la guerra, las fuerzas británicas lograron tomar el control en Basora, la segunda ciudad de Irak. Los focos de resistencia fueron aplacados y los soldados de la coalición pudieron transitar con relativa calma. La situación es distinta en la capital iraquí. Los combates ya se extienden por toda Bagdad, mientras continúa el bombardeo norteamericano. Ya no hay lugar seguro. Por caso, ayer un tanque disparó contra el hotel que aloja a la prensa que está cubriendo la guerra y a las oficinas de la TV Al Jazeera. El saldo fue de 3 periodistas muertos. Fuerzas iraquíes lograron derribar un avión estadounidense.
Los estadounidenses marcaron un cordón y era imposible acceder a varios sitios ya ocupados por las tropas invasoras. Dos tanques vigilan el estratégico puente Al Jounhouriya (Puente de la República), que cruza el río.
Consolidando la posición de las tropas norteamericanas, los marines capturaron el aeródromo de Rashid, en el sudeste, a cinco kilómetros del centro. El Pentágono dijo que no podía confirmar si una incursión aérea había matado al presidente iraquí
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Aviones, tanques y piezas de artillería bombardearon de nuevo el centro neurálgico del gobierno de Hussein en un estruendoso ataque que comenzó al amanecer y encontró esporádica resistencia de iraquíes armados con fusiles y lanzagranadas. Errores en esa «lluvia de misiles» generaron la muerte de tres periodistas: uno jordano, otro ucraniano y otro español (ver aparte).
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