ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

8 de octubre 2007 - 00:00

Se viene duelo Hillary-Giuliani

ver más
Washington - Fue algo así como la coronación de Hillary Clinton en el Palacio de Congresos de Washington, ante decenas de legisladores y aduladores hispanos, ante los que no necesitó arriesgar lo más mínimo. Ni siquiera tuvo que esforzarse por llamarlos «amigos» en español. Le bastó con proclamar en inglés una obviedad al estilo Bush: «Estados Unidos es más fuerte gracias a su diversidad». Aplausos y más aplausos para la «señora presidenta»... Hillary Clinton tiene razones sobradas para sonreír a esta altura. Faltan 100 días para que comience a girar la ruleta de las primarias y son ya 33 puntos de ventaja (53% a 20%) sobre su máximo rival en las filas demócratas, Barack Obama. La misma encuesta de «The Washington Post» y la cadena ABC la proclama incluso como ganadora (51% a 43%) en un hipotético duelo en las alturas con su antagonista, Rudolph Giuliani, que también parece marcar la definitiva distancia sobre la larga decena de aspirantes republicanos.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Mientras Hillary recorre el país con ese aura de candidata inevitable, apoyada en el báculo de Bill Clinton y respaldada por el aparato del partido, Rudy promete darle un papel relevante a su tercera esposa (Judith) y confía en lavar todos los trapos sucios de la familia antes de pisar la Casa Blanca.

Hillary y Rudy se la tienen jurada desde hace siete años, cuando un cáncer de próstata dejó en la cuneta al ex alcalde de Nueva York, que no pudo medirse contra la ex primera dama por el codiciado escaño en el Senado. Meses después, mientras el presidente Bush desaparecía de la vista, Giuliani emergió con mascarilla entre las ruinas de las Torres Gemelas y se convirtió en héroe nacional.

El 11-S fue de alguna manera su vendetta política. Nueve de cada 10 norteamericanos consideran que hizo un «excelente papel» tras los atentados terroristas. La imagen irreprochable del «alcalde de América» (elegido hombre del año por la revista «Time») es la que pervive en la retina, por más que los bomberos lo acusen ahora de oportunista e irresponsable, y por mucho que se escriba de su azarosa vida privada.

Tras los titubeos estivales, y superada la prueba del sexto aniversario del 11-S, Giuliani cabalga a 17 puntos de ventaja del pelotón de republicanos, según el sondeo de «The Washington Post». La tardía embestida del actor-senador Fred Thompson se ha quedado en un quiero y no puedo (su campaña destila más tedio que entusiasmo). Por detrás vienen John McCain, con el lastre de sus 71 años, y el candidato mormón, Mitt Romney, que no ha conseguido mantener el impulso recaudador de los primeros meses.

Consciente de su superioridad en territorio republicano, pero sabedor de la ventaja que va cobrando Hillary, Giuliani disparó sobre «la responsabilidad compartida de los Clinton». Al marido lo ha acusado de no combatir en su momento la amenaza terrorista: «500 americanos murieron en atentados antes del 11-S, ¿y qué hizo Clinton?». A la esposa la acaba de comparar con el fracasado McGovern, por su promesa de «un subsidio socialista de 5.000 dólares para los recién nacidos».

  • Aplomo

    Hillary, que este mes cumplirá 60, hace como quien no se da por aludida. En todo momento evita entrar en el cuerpo a cuerpo prematuro con los republicanos y últimamente ha decidido pasar de puntillas sobre todos los temas más candentes en los debates demócratas, desde la Guerra de Irak a los interrogatorios de la CIA. Desde que empezó a desmarcarse en las encuestas, la ex primera dama camina con un aplomo a prueba de bombas y con la confianza que da tener el equipo de «all stars» cedido por su propio marido: el ex secretario del Tesoro Robert Rubin, el ex jefe de gabinete John Podesta y el máximo recaudador, Terry McAuliffe.

    Después del superávit del último trimestre (22 millones de dólares recaudó Hillary, ante los 19 millones de Obama), McAuliffe ha decidido desplazarse con el equipo a Iowa, donde el 14 de enero se celebran los decisivos caucus (cónclaves) del Partido Demócrata que suelen marcar la pauta de las primarias.

    Barack Obama lleva más tiempo abonando los maizales del Midwest y figura allí a dos escasos puntos por delante de Hillary en las encuestas (y dejando de paso en la cuneta al tercero en liza, John Edwards). Todas sus esperanzas están puestas en un certero primer golpe en Iowa, seguido de una réplica en New Hamsphire (22 de enero) que mantenga la llama viva hasta el supermartes del 5 de febrero, cuando se dirimirá finalmente la partida.

    Entre tanto, el candidato negro sigue recorriendo el país como una auténtica estrella de rock, capaz de movilizar a las bases del partido con el mismo brío que Howard Dean, y logró reunir a más de 15.000 seguidores en el Washington Square Park de NuevaYork, donde intentó robarle adeptos a la ex primera dama: «Sé que hay apuestas más cómodas en esta carrera presidencial. Sé que me acusan de ingenuidad y de poca experiencia... Pero les pido que hagan memoria ¿Quién fue el candidato que se opuso a la guerra de Irak desde el principio? ¿Quién es el candidato que ha puesto sobre la mesa un plan muy concreto para el regreso de nuestras tropas? ¿Quién es el candidato que quiere restablecer la credibilidad de América en el mundo, empezando por el cierre de la base de Guantánamo?». En Iowa, añadió: «La partida no ha terminado».
  • Últimas noticias

    Dejá tu comentario

    Te puede interesar

    Otras noticias