Reino Unido (Reuters) - Soldados estadounidenses en Irak actuaron fuera de la ley al matar a uno de los periodistas con más experiencia de Reino Unido, según una investigación británica sobre su muerte publicada ayer.
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El veterano corresponsal de guerra Terry Lloyd, de 50 años, que trabajaba para la cadena británica ITN, murió en marzo del 2003 en el sur de Irak mientras informaba desde primera línea durante el inicio de la invasión liderada por Estados Unidos.
"Soldados estadounidenses dispararon contra él mientras un minibús trasladaba a heridos", dijo el juez instructor del caso Andrew Walker en las conclusiones de la investigación. "No tengo dudas de que los disparos fueron un acto ilegal".
El juez investigador dijo que tenía previsto escribir al fiscal general y al director de la Fiscalía en un esfuerzo por llevar ante la justicia británica a los responsables de la muerte de Lloyd.
Louis Charalambous, el abogado de la familia de Lloyd, dijo que los responsables de su muerte deberían ser llevados a juicio por lo que calificó como "un crimen de guerra muy grave".
"Fue un acto de venganza, despreciable y deliberado", añadió.
El forense dijo que el veredicto de asesinato ilegal era "ineludible" y se producía porque "las fuerzas de Estados Unidos parecen haber permitido a sus soldados comportarse como vaqueros de gatillo fácil".
Charalambous dijo que los 'marines' que dispararon a Lloyd, y sus superiores, deberían ser juzgados por asesinato.
David Mannion, el editor jefe de la compañía, dijo que ITN apoyaría cualquier decisión para que "los responsables de la muerte de Terry den cuenta de sus actos ante un tribunal".
El equipo de ITN News, que al contrario de la mayoría de los periodistas que cubrieron la guerra no estaba con ninguna unidad británica o estadounidense, fue atacado en Iman Anas, cerca de Basora, mientras se dirigía a la ciudad portuaria en dos vehículos marcados con la palabra "prensa".
Lloyd, que había informado en Irak, Camboya, Bosnia y Kosovo, fue herido inicialmente en el estómago. Después, tropas estadounidenses le dispararon en la cabeza cuando había sido recogido por un minibús iraquí, según las audiencias del forense.
Su traductor Husein Othman, también murió, mientras que el camarógrafo francés Fred Nerac, aún está en paradero desconocido y se le da por muerto. Otro camarógrafo, Daniel Demoustier, fue el único superviviente.
Desde el inicio de la guerra de Irak en marzo de 2003, 118 periodistas y asistentes han muerto, según Reporteros sin Fronteras.
Además, 51 han sido secuestrados, de los cuales cinco aún siguen retenidos.
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