La virtual líder de los legisladores «rebeldes» del PT, la senadora Heloísa Helena, salió a recortar el margen de maniobra de los operadores políticos de Lula afirmando que la agrupación «debe tener coherencia y por eso tiene la obligación de firmar cualquier pedido de una CPI». En realidad, esos legisladores apuntan a llevar al extremo un punto de fricción entre el gobierno y sus nuevos aliados de centro.
Una ronda de consultas telefónicas efectuadas con los periodistas que siguen el caso en los principales diarios de Brasil permitió ayer constatar dos hechos: Magalhaes es una figura demasiado emblemática como para que al gobierno le resulte fácil bloquear la conformación de una CPI; pero amparándose en que las escuchas ilegales fueron hechas en momentos en que Magalhaes (del Partido del Frente Liberal) no era miembro del Congreso, la estrategia oficial apuntará a desechar la CPI y a llevar el caso al Consejo de Etica del Parlamento, una instancia de perfil mucho más bajo.
La situación de Magalhaes es comprometida. El procurador de la Cámara de Diputados,
Todo comenzó el 4 de este mes con una denuncia del diputado bahiano
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