Las protestas contra Ahmandinejad y a favor suyo se repiten desde el día de las elecciones.
El Consejo de los Guardianes, corte constitucional iraní, no halló irregularidades relevantes en los comicios presidenciales realizados el 12 de junio, dijo el portavoz del organismo, Abbasi Ali Katjodai.
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El portavoz sostuvo en declaraciones reportadas por la emisora en lengua inglesa Press Tv que el Consejo desestimó presentaciones según las cuales en 170 ciudades los votos fueron más de los que estaban habilitados para el sufragio.
Katjodai consideró que en 50 distritos, sobre un total de 366 en el país, se produjo esa situación, con mayor cantidad de votos de los habilitados para las elecciones, pero advirtió que "no puede llevar a un cambio sustancial de los resultados".
"Si suponemos que los votos contados en estos 50 distritos son cerca de 3 millones, no pueden cambiar el resultado nacional", manifestó.
El presidente Mahmud Ahmandinejad, según los datos oficiales reportados por el ministerio del Interior, se impuso en los comicios con una diferencia de 11 millones de votos sobre su adversario principal, Mir Hossein Mussavi.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Hassan Ghashghavi, anunció que la medida está siendo discutida en el Parlamento y que el ministro del Exterior, Manuchehr Mottaki, en las que evaluarán la expulsión de diplomáticos europeos. Mientras tanto, el líder de la oposición, Mir Hossein Moussavi, llamó a continuar con las protestas.
Irán advirtió de que no descarta la decisión de expulsar a varios diplomáticos europeos debido a las críticas occidentales a las elecciones.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Hassan Ghashghavi, dijo en Teherán que la eventual expulsión de diplomáticos está siendo discutido en el Parlamento.
Ghashghavi también acusó a los medios europeos en Teherán de haberse puesto del lado de sus gobiernos "apoyando el anarquismo", lo que calificó de "inaceptable". Las autoridades iraníes prohibieron a la prensa internacional cubrir las manifestaciones de protesta contra los resultados electorales convocadas por el candidato presidencial derrotado Mir Hussein Mussavi.
Teherán subrayó que la reelección del presidente ultraconservador Ahmadineyad es un asunto interno y exige que Occidente se abstenga de hacer "comentarios hostiles".
El presidente del Parlamento iraní, Ali Lariyani, pidió la revisión de las relaciones con el Reino Unido, Alemania y Francia, los tres países que dirigen en nombre de la Unión Europea las negociaciones sobre el controvertido programa nuclear de Irán.
Los tres gobiernos europeos respaldan a la oposición iraní, que reclama nuevas elecciones presidenciales, y exigen que el régimen iraní respete el derecho de manifestación.
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