6 de marzo 2005 - 00:00

Sigue tensión en Bolivia: bloquean campos petroleros

Las protestas de varios sectores en Bolivia, por diferentes razones, mantienen bloqueada la carretera entre occidente y oriente y han empezado a sitiar algunos campos petroleros del país, según fuentes oficiales.

La ruta troncal, entre las ciudades de Cochabamba y Santa Cruz, está cerrada desde el lunes pasado por campesinos productores de coca de la región del Chapare, donde varios centenares de camiones están varados.

Los bloqueos se han centrado en las poblaciones de Bulo Bulo y Yapacaní, donde miles de piedras y troncos impiden el paso de los vehículos en la zona.

Los cocaleros presionan para que el Congreso apruebe la nueva Ley de Hidrocarburos que eleve una regalía del 18 al 50 por ciento para las regiones productoras, extremo que ya fue rechazado por la mayoría legislativa.

El movimiento de los campesinos bolivianos productores de coca es el principal sustento político del Movimiento Al Socialismo (MAS), partido que preside Evo Morales, el dirigente y diputado de esa formación.

La propuesta del MAS fue derrotada en el Congreso donde los diputados aprobaron mantener la regalía del 18 por ciento, pero se fijó un nuevo impuesto a la producción de hidrocarburos, del 32 por ciento a la actividad.

En una asamblea celebrada el viernes pasado, el sindicato agrario de Bulo Bulo decidió cerrar los caminos de acceso a tres campos de la empresa petrolera Chaco, filial boliviana de la "British Petroleum".

Fuentes de la compañía indicaron que la acción de los cocaleros afecta a las actividades de los campos Carrasco, Bulo Bulo y Kanata, ubicados en el departamento de Cochabamba.

La protesta campesina es también acatada por los pobladores de Yapacaní, al este de Bulo Bulo, en el departamento de Santa Cruz, donde también operan otras trasnacionales petroleras.

Las autoridades de la Superintendencia de Hidrocarburos confirmaron el cierre de los accesos a los campos petroleros, pero aseguraron que esas instalaciones están protegidas por efectivos de la Policía y del Ejército.

La entidad sostuvo que los ejecutivos de la Chaco permitieron el ingreso de los campesinos para evitar enfrentamientos.

Por su parte, dirigentes de los cocaleros aseguraron que no han cerrado el gasoducto de la zona pero advirtieron que tomarán otras medidas si el Congreso no acepta sus demandas.

La movilización campesina por la nueva normativa petrolera se registra también en el departamento sureño de Chuquisaca, donde operan otras compañías petroleras.

El cierre de los caminos es también provocado por la huelga de los vecinos de la ciudad andina de El Alto, vecina a la sede del gobierno boliviano, iniciada el miércoles pasado.

Los dirigentes de la Federación de Juntas Vecinales (FEJUVE) de El Alto reclaman al gobierno la inmediata expulsión de la trasnacional francesa Suez, principal accionista de la empresa Aguas del Illimani que presta servicios a los alteños y también a La Paz por sus elevadas tarifas.

La huelga en El Alto, al ser puerta de salida y entrada a la urbe paceña, mantiene bloqueado el tráfico de carga y pasajeros hacia el resto del país y también hacia Perú y Chile.

Los alteños han amenazado con radicalizar sus acciones desde el próximo lunes, si hasta entonces las autoridades no disponen la inmediata salida del grupo Suez y se forma una empresa municipal, con participación vecinal, para continuar los servicios de agua y alcantarillado en ambas urbes.

El sábado pasado, la ruta del este hacia la frontera con Argentina, que también estaba cerrada, fue reabierta por los vecinos de la ciudad de Camiri, tras alcanzar un acuerdo con representantes del Legislativo para que la estatal petrolera instale una oficina en el lugar.

Sin embargo, sus vecinos de la región del Chaco boliviano, cuestionaron la medida y amenazaron con una huelga si no reciben atención de las autoridades.

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