El mes pasado, Bush dijo que ya no se oponía a sancionar a Siria, luego de dos años de decir lo contrario, y aseguró que firmaría la ley, que finalmente se aprobó ayer.
«Este proyecto (...) se suma a las herramientas que tiene disponibles el presidente para impulsar a Siria a (tomar) una vía más responsable», dijo el senador
La ley es más política que económica, ya que el comercio entre ambos países es de sólo 300 millones de dólares anuales.
La ley le dará a la Casa Blanca un margen de opciones para sancionar a Damasco, desde la restricción de exportaciones e inversiones empresariales estadounidenses hasta reducir la representación diplomática de Washington ante el gobierno sirio e imponer restricciones a viajes de diplomáticos de ese país a Estados Unidos. También prohibirá la exportación de tecnología de «doble uso» y permitirá a Estados Unidos congelar los bienes sirios en el país.
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