El presidente sirio, Bashar al Asad, se enfrentaba el jueves a discrepancias en el seno de su Partido Baaz y a señales de descontento dentro del Ejército por la violenta represión de los manifestantes pro-democracia, que según un grupo de derechos humanos dejó 500 muertos.
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La red opositora "Sham" y el grupo Revolución Siria contra Asad publicaron en sus páginas de Facebook listas con algunos nombres de militantes del Baaz que presentaron su renuncia. Revolución Siria cifró en 223 las dimisiones dentro del partido gobernante y aseguró que las renuncias continúan.
"Aunque no se encuentra entre los que dimitieron ninguna persona que ocupaba un puesto importante en el Baaz, las dimisiones son una señal de que incluso dentro del partido gobernante hay un enfado y una oposición a la manera con la que se trata la situación", dijo el activista y expreso político sirio Yasin Haj Saleh.
Los firmantes denuncian que las autoridades sirias detuvieron, torturaron y mataron a ciudadanos; además, que dispararon contra los manifestantes y atacaron casas.
Saleh denunció que la policía sigue con las detenciones y afirmó que las cifras que se publican de arrestos y víctimas son menores de las verdaderas, por la falta de información sobre lo que ocurre en algunas ciudades.
Algunos diplomáticos indicaron que también están surgiendo señales de descontento en el seno del Ejército, donde la mayoría de las tropas son sunitas, pero sus mandos pertenecen en su mayor parte a la minoría alauí, la misma que Asad.
Otro diplomático indicó que al menos una vez este mes soldados se enfrentaron a la policía secreta para tratar de detener los disparos contra manifestantes. "Nadie dice que Asad vaya a perder el control del Ejército, pero una vez que comienzas a usar al Ejército para masacrar a tu propio pueblo, es un signo de debilidad", dijo.
Las críticas hacia al mandatario sirio se intensificaron desde que 100 personas fueron asesinadas el viernes y el Gobierno envió tanques a Derá.
EEUU dijo que está considerando reforzar las sanciones y gobiernos europeos discutirán la crisis el viernes. Pero una iniciativa europea para que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas condene la violenta represión fue bloqueada por la resistencia de Rusia, China y Líbano, según enviados.
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