Prácticamente nadie tolera ya la dictadura cubana. Por primera vez, la Internacional Socialista reclamó ayer a Fidel Castro que avance en la democratización del país y que libere a los presos políticos. Obvio, el castrismo respondió endureciendo la represión, al intimidar y arrestar por algunas horas a la esposa de un disidente encarcelado. La inédita decisión de la Internacional Socialista fue traumática para ese foro reunido en San Pablo, ya que dividió fuertemente a los partidos europeos y latinoamericanos. Algunos de estos últimos protestaron con dureza y, si bien no lograron evitar que la IS condenara a Castro, obtuvieron también la repulsa al embargo norteamericano, de rigor en estos encuentros. La condena a la dictadura comunista no se limita ya a EE.UU. También los países europeos -pese a que mantienen inversiones en la isla- y hasta sus partidos de izquierda denuncian los abusos. Tras la detención en marzo de 75 opositores y periodistas y la condena a muerte en abril de tres disidentes que se habían apoderado de un barco para escapar del país, el escritor José Saramago abjuró públicamente de su apoyo al régimen. También Gabriel García Márquez deploró la pena de muerte. La Argentina fue, lamentablemente, el país en el que las quejas resultaron menos sonoras. El asesor de George W. Bush para América latina, Otto Reich, volvió a quejarse de que el canciller Rafael Bielsa no se haya encontrado con opositores en su reciente viaje a la isla.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El apartado dedicado a Cuba suscitó uno de los debates más intensos del XXII Congreso de la IS que concluyó ayer y dejó claras las diferencias que el régimen de Informate más
En la sesión final, las delegaciones de México, Nicaragua, Chile, Puerto Rico y Colombia -con apoyo del Partido Socialista de la Argentina-pidieron excluir un párrafo incorporado durante la reunión a pedido de varios partidos europeos que condenaba la represión a los disidentes cuba-nos y exigía la liberación de todos los presos políticos y de conciencia.
El más enfático en ese sentido fue el ex presidente de Nicaragua Daniel Ortega, quien en nombre del Frente Sandinista se dijo «sorprendido» por el «interés» de los europeos en ese asunto, cuando al mismo tiempo se negaban a condenar la actitud del Reino Unido en relación a Irak.
Las delegaciones latinoamericanas exigieron que se respetara la redacción que los partidos socialistas de la región acordaron en una reunión celebrada la semana pasada en México, que sólo pedía el fin del embargo impuesto a Cuba por Estados Unidos hace unos 40 años.
Ante la protesta de los socialistas europeos, la IS logró zanjar el asunto, pese a que fue evidente la disconformidad de algunos latinoamericanos.
Dejá tu comentario