Lynndie England, la soldado norteamericana cuya figura recorrió el mundo en las fotos de los tormentos aplicados a prisioneros en Irak, al ingresar ayer a la Corte. Se declaró culpable para recibir una pena menor.
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La defensa negoció con la acusación un acuerdo que llevó a England, de 22 años, a admitir siete de los nueve cargos que pesaban en su contra. A cambio, sus abogados lograron que se retirasen los dos cargos restantes.
La defensa intentará que su veredicto no sea tan duro, con el argumento de que la joven soldado sufre serias discapacidades y problemas mentales, tal y como anunció la semana pasada su abogado,