El neogaullista Jacques Chirac se impuso ayer en la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas, pero deberá enfrentarse en el ballottage del 5 de mayo con un rival inesperado: el ultraderechista Jean-Marie Le Pen. Como ocurriera en la Argentina, el desencanto del electorado se expresó en un nivel de abstención sin precedentes, que para los analistas explica el fracaso del primer ministro socialista Lionel Jospin, quien se vio relegado al tercer lugar. Las reacciones a la elección de la derecha xenófoba, calificada como un «terremoto político», se expresarán en la segunda vuelta -según observadores- en un masivo voto por Chirac, quien ganaría con cerca de 80% de los sufragios.
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