Sudáfrica celebró el primer aniversario de la muerte de Nelson Mandela con tributos a su lucha contra el dominio de la minoría blanca y sobrias reflexiones sobre el fracaso del país para capitalizar la libertad por la que combatió.
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Veteranos de la lucha contra el apartheid depositaron coronas de flores a los pies de la gran estatua del ex presidente sudafricano en Pretoria, donde la multitud cantó antes "Nkosi Sikelel' iAfrika" (Dios bendiga África), el evocador himno nacional adoptado tras el fin de la segregación racial en 1994.
La gente se reunió en todo el país para tocar campanas, hacer sonar sirenas y vuvuzelas durante 3 minutos y 7 segundos, antes de guardar 3 minutos de silencio, para totalizar un tributo de 6 minutos y 7 segundos que refleja los 67 años de servicio público de Mandela.
Pero también fue un momento para reflexionar sobre el decepcionante ritmo de cambio desde 1994 y hacer pública la frustración ante el presidente, Jacob Zuma, y su partido, el gobernante Congreso Nacional Africano (CNA).
"Este momento debería servirnos para hacer una pausa y reflexionar sobre la vida del hijo más grande de Sudáfrica", dijo el presidente interino Cyril Ramaphosa, en representación de Zuma, de visita en China.
Ephraim Mabena, un veterano de 55 años de la unidad armada antiapartheid que Mandela ayudó a fundar, lo calificó como una inspiración y una leyenda, agregando que "la parte triste es que ya no está con nosotros".
El primer presidente negro de Sudáfrica, que pasó 27 años en cárceles del apartheid, antes de salir y predicar el perdón y la reconciliación, murió el año pasado a los 95 años por una infección pulmonar.
Veinte años después de llevar al CNA al poder, prometiendo asegurar el acceso universal a la educación de calidad, empleos y viviendas, queda muy poco del optimismo que envolvió al país.
"Mandela estaba en una lucha diferente. Los actuales líderes están en su propia lucha de servirse a sí mismos", dijo el estudiante Paballo Nalane, de 23 años, presente entre la multitud congregada en la Plaza Nelson Mandela de Johannesburgo.
Una cuarta parte de la población en edad de trabajar -y el 60 por ciento de la juventud- no tiene empleo. La sociedad sigue siendo bastante desigual, alimentando los delitos y el malestar social, mientras la confianza en el liderazgo de Zuma está en su mínimo histórico. "Los panegíricos revelarán que subliminalmente hay una búsqueda continua de otro Mandela", escribió en un editorial el periódico Business Day.
Algunos hallaron su propia forma de recordar a Mandela, desde partidos de críquet entre celebridades a exposiciones de arte. Por ejemplo, los tatuadores aseguraron que habían notado un aumento de los clientes que buscan tener la imagen de Mandela retratada de forma permanente en su piel.
Graça Machel, viuda del Premio Nobel de la Paz, tomó la palabra, vestida de negro y con una estola dorada al hombro.
"Yo sé que Madiba está bien acompañado (...) este pensamiento me ha apoyado a lo largo de todo este año", dijo en la sede del gobierno, adonde se desplazó luego la ceremonia.
"Tuve el privilegio singular de ser el hombro en el que se apoyó en el crepúsculo de su vida, y le estaré eternamente agradecida por haberme elegido", dijo Graça Michel.
Nacido en 1918 y fallecido el 5 de diciembre de 2013 en Johannesburgo, Mandela fue el primer presidente negro de su país y artífice de la reconciliación racial después de tres siglos de dominación blanca. Los restos de Madiba, presidente de 1994 a 1999, descansan en Qunu, el pueblo donde creció, en el sur del país.
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