Una importante cantidad de manifestantes se levantó contra el Gobierno
El primer ministro tailandés, Abhisit Vejjajiva, declaró un estado de emergencia para calmar la inestabilidad política y amenazó con tomar duras medidas contra los manifestantes que se han reunido en Bangkok.
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Minutos después de decretar el estado de excepción Vejjajiva debió huir en automóvil de la sede del Ministerio del Interior, que fue ocupada por medio centenar de manifestantes, informó la televisión local.
Medio centenar de opositores, conocidos como "camisas rojas" y seguidores del ex primer ministro Thaksin Shinawatra, irrumpieron en el Ministerio del Interior para buscar al actual jefe de gobierno.
Durante la rápida huida de la sede ministerial se produjeron varios disparos contra el vehículo que aparentemente transportaba a Vejjajiva, que fueron respondidos por las fuerzas de seguridad, tiroteo en el que varios manifestantes y policías resultaron heridos.
Un vocero del ministerio, indicó no obstante que Vejjajiva no se encontraba en el vehículo y que había conseguido salir por otro lado sin ser visto.
Tras el asalto al ministerio, las fuerzas de seguridad debieron realizar varios disparos al aire para dispersar a los varios centenares de manifestantes que se encontraban en los alrededores.
El Ejército bloqueó todas las calles de Bangkok que conducen al Palacio del Rey de Tailandia, Bhumibol Adulyadej y al Palacio Real de Chitralada, ubicado a medio camino entre la parte vieja y la nueva de Bangkok.
Minutos antes del asalto al ministerio, el gobierno tailandés había declarado el estado de excepción en Bangkok y en otras provincias ante el caos generado los últimos días por las protestas de la oposición, que obligaron a suspender la cumbre de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN).
Uno de los líderes de los manifestantes, Jakrapob Penkair, llamó a un levantamiento popular contra el gobierno en respuesta a las medidas extraordinarias anunciadas en Bangkok, según informa un diario local.
La situación escaló de modo dramático desde que el gobierno tailandés cancelara la cumbre de la ASEAN y decretara en un primer momento el estado de excepción en Pattaya, el balneario a unos 130 kilómetros al sur de la capital donde se debía celebrar el encuentro, para facilitar la salida de las delegaciones extranjeras que ya habían llegado al lugar.
El incidente desencadenó en Tailandia una ola de críticas al gobierno debido a su incapacidad para controlar a los manifestantes.
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