10 de abril 2002 - 00:00

Teme Israel una dura condena internacional

Jerusalén (AFP, EFE) - El canciller israelí, Shimon Peres, teme que la operación militar en la ciudad palestina de Jenin, donde se ha reportado la muerte de centenares de personas provoque una dura reacción de condenas internacionales contra su país.

Así lo informó ayer el diario israelí «Haaretz», que añadió que el ministro laborista calificó durante discusiones «internas» la operación del ejército como una «masacre». En tanto, un miembro de la oficina de Peres salió al cruce de la versión y aseguró que el canciller se limitó a expresar su «temor a que los palestinos intenten utilizar los cruentos combates que se llevan a cabo en Jenin contra los terroristas para proclamar que hubo una masacre por parte del ejército israelí».

Según la radio pública, Peres expresó su temor de que la imagen de Israel en el extranjero se vea seriamente empañada por las fotografías de los cuerpos de palestinos que murieron estos últimos días en esa ciudad y en Naplusa, que no recibieron sepultura a raíz de los combates.

En tanto, el comandante de la zona militar central de Israel, con jurisdicción en el territorio palestino de Cisjordania, Yitzhak Eitan, aseguró que «la lucha en el campo de refugiados de Jenin seguirá hasta que se rindan todos» los milicianos palestinos.En una rueda de prensa celebrada en Jerusalén, Eitan dijo que ese campo es el centro de las «infraestructuras terroristas» del movimiento integrista Yihad Islá-mica. «Lamentablemente esos terroristas no tienen en cuenta tampoco a su propia gente y los usan como escudos humanos», aseveró el comandante, quien destacó que los milicianos de Jenin «emplearon numerosas trampas contra las tropas israelíes».

• Cuerpo a cuerpo

Eitan señaló que sus tropas pidieron en repetidas ocasiones la rendición a los palestinos del campo, donde los combates se registran «cuerpo a cuerpo» en un área de 700 metros cuadrados.

Según la palestina Muhadiha Abo Jelamih lo único que se oye en el campo de refugiados de esa localidad «son los gritos y el llanto de los niños entre los bombardeos».

Muhadiha, de 53 años, señaló que «los soldados entraron en mi casa. Nos pusieron a todos contra una pared con los brazos detrás de la cabeza. Buscaron por todas las habitaciones».

«Luego -prosiguió- me tomaron a mí y me pusieron un arma sobre los hombros para utilizarme como escudo humano. Cuando mi hijo salió a defenderme empezaron a disparar contra él. El cuerpo de mi hijo quedó lleno de balas», refirió.

«Después -dijo-me colocaron de nuevo el arma sobre el hombro y me sacaron a la calle y una vez allí dispararon contra varios hombres. Los mataron con el arma sobre mi hombro.»

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