Barack Obama se mostró ayer junto a Tammy Duckworth, directora
del Departamento de Asuntos de Veteranos de Guerra
en Illinois, durante un homenaje a los caídos en combate.
Washington (AFP, ANSA, DPA, Reuters) - La transición presidencial en Estados Unidos encontró súbitamente un punto de conflicto en torno al plan de salvataje de la industria automotriz, que está severamente afectada por la crisis económica. Según «The New York Times», en ocasión de la cita del lunes en la Casa Blanca, el presidente George W. Bush reclamó a su sucesor, Barack Obama, la aprobación parlamentaria del Tratado de Libre Comercio con Colombia como carta de cambio para acelerar ayudas extraordinarias para las terminales automotrices.
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Fuentes de la Casa Blanca y del equipo de Obama desmintieron, algo tardíamente, la versión del principal diario de Nueva York en cuanto a que hubo una propuesta de «toma y daca» por parte del republicano, aunque reconocieron que ambos temas, la crisis automotriz y el TLC con Colombia, fueron abordados durante el encuentro. Sin embargo, otras fuentes anónimas cercanas al futuro mandatario confirmaron la especie tal como fue publicada por el periódico. Un vocero de la Casa Blanca, Tony Fratto, se negó a corroborar la información, antes de que su colega Dana Perino dijera que «no hubo ningún vínculo» entre uno y otro tema.
Perino señaló que «de ninguna forma el presidente Bush sugirió un intercambio con referencia al acuerdo de libre comercio con Colombia».
El TLC con Colombia motivó una postura clara de parte de Obama durante la campaña electoral. El todavía senador por Illinois fundamentósu rechazo a esa iniciativapor las presuntas violacionesa los derechos humanos por parte de las fuerzas de seguridad colombianas contra sindicalistas. Además, no escapa al momento el hecho de que, ante una crisis económica de magnitud, los demócratas acentúan sus rasgos proteccionistas.
Perino abundó que «el presidente ha defendido desde hace mucho los acuerdos de libre comercio. El cree que pueden y deben ser aprobados por sus propios méritos». «Somos un país que debería estar abierto a la inversión extranjera y también debería intentar seguir ampliando las posibilidades de sus empresas exportadoras», añadió la vocera.
La situación de la industria automotriz es acuciante, al punto de que las dos principales terminales del país, General Motors (GM) y Ford, anunciaron pérdidas combinadas de 30.000 millones de dólares en lo que va del año, según el balance del trimestre dado a conocer el viernes pasado. El objetivo de Obama consiste en un amplio programa de ayudas para otorgar liquidez a las firmas afectadas. En tanto, Bush se mostró dispuesto a acelerar el desembolso de 25.000 millones de dólares para la reconversión de los automóviles a modelos ecológicos,lo que ya fue autorizadopor el Congreso, de mayoríademócrata, aunque con condiciones.
«Es una cuestión que hay que resolver de urgencia», clamó el presidente de GM, Rick Wagoner, al diario especializado «Automotive News». Los demócratas aspiran a que, de inmediato, el secretario del Tesoro, Henry Paulson, autorice el destino de parte del plan de salvataje financiero por 700 mil millones de dólares a ayudas abiertas a la industria automotriz.
Caja
GM, que emplea a un cuartode millón de personas en Estados Unidos, admitió que su caja quedará agotada a comienzos de 2009. Pero Wagoner cree que es «la industria (automotriz) estadounidense en su conjunto» la que está en riesgo.
Este año, el número de vehículos vendidos en Estados Unidos debe alcanzar su mínimo desde el comienzo de los años 80, con una caída de más de 25% con relación a 2007, según ciertas estimaciones.
Entre los tres constructores nacionales -GM, Ford y Chrysler- el primero es el que concita las preocupaciones del mercado a corto plazo, puesto que los otros dos se ven favorecidos por una situación de caja bastante más confortable. Deutsche Bank estima que sólo GM necesitaría 35.000 millones de dólares para recuperar sus recursos de caja y financiar su reestructuración hasta 2010.
Debido a la caída de las cotizaciones en la Bolsa de Nueva York, las compañías se ven impedidas de captar más capitales. Ford tiene un valor bursátil de 4.000 millones de dólares, mientras que GM alcanza a apenas los 2.000 millones.
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