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6 de diciembre 2010 - 13:13

Tragedia del Concorde: condenan a la empresa y un empleado

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La compañía estadounidense Continental Airlines y uno de sus empleados fueron condenados por el accidente del Concorde de julio de 2000, que causó la muerte de 113 personas. La empresa deberá pagar una cifra millonaria mientras que un mecánico fue condenado por encontrarlo culpable de haber colocado mal una pieza clave de la aeronave y que desencadenó la tragedia.

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El Tribunal Correccional de Pontoise, a las afueras de París, impuso a Continental una multa de 200 mil euros y una indemnización de un millón de euros para Air France, y consideró a la aerolínea estadounidense penalmente responsable por una lámina metálica que cayó de uno de sus aviones a la pista de despegue y que estuvo en el origen del siniestro.

El tribunal también impuso una condena de 15 meses de cárcel exentos de cumplimiento para el mecánico de la compañía que había colocado de forma inadecuada la lámina. Este mecánico, John Taylor, había puesto de forma inadecuada esa lámina que reventó uno de los neumáticos del Concorde, cuyas proyecciones agujerearon uno de los depósitos de combustible, lo que causó un incendio que fue fatal.

En tanto, quedaron absueltos los otros cuatro encausados: un jefe del equipo mecánico de Continental, así como los dos responsables del programa Concorde del fabricante del avión y el encargado en la Dirección General de la Aviación Civil de Francia (DGAC) de otorgar a la aeronave la licencia que le permitía operar.

No obstante, EADS fue considerada responsable civil y deberá asumir un tercio de las indemnizaciones a las víctimas. Los jueces, en una sentencia comunicada seis meses después de un juicio que se prolongó durante casi cuatro meses, consideraron que un fallo de mantenimiento del avión de Continental fue el causante de que la lámina de titanio se encontrara en la pista de despegue del aeropuerto Charles de Gaulle cuando el Concorde iba a iniciar el vuelo.

El depósito de combustible se incendió cuando el supersónico ya no podía detener la maniobra de despegue pero sólo pudo mantenerse unos momentos en el aire antes de estrellarse contra un hotel ubicado a unos cientos de metros, donde murieron cuatro personas, además de las 109 que iban en el avión.

Continental Airlines anunció que apelará su condena y, a través de su abogado Olivier Metzner, denunció que los jueces del tribunal habían querido proteger con su veredicto los intereses franceses, al descartar la culpabilidad del fabricante y de la DGAC.

Aludía al hecho de que hayan sido absueltos tanto el que fue director del programa del Concorde en Aerospatiale, como el ingeniero jefe Jacques Herubel, y Claude Frantzen, de la DGAC, que se habían sentado en el banquillo de los acusados. Según las conclusiones del tribunal, todos ellos habían intentado aportar mejoras en el aparato a lo largo de los años en que voló a la vista de los incidentes que se produjeron durante ese tiempo.

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