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8 de octubre 2009 - 09:03

Tras recibir a Abbas, el Papa pidió una solución "justa y duradera" para Medio Oriente

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Mahmud Abbas junto a Benedicto XVI
El presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas (Abu Mazen), fue recibido en el Vaticano por el Papa Benedicto XVI, quien reafirmó la necesidad de lograr una solución "justa y duradera" para el conflicto entre israelíes y palestinos, que asegure que sean "reconocidos y respetados los derechos de todos".

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Abbas mantuvo un encuentro de unos 15 minutos con el Papa en su biblioteca en el Palacio Apostólico, última cita de tres días de visita del mandatario palestino en Roma, en la que se reunió con el presidente italiano, Giorgio Napolitano, el premier Silvio Berlusconi, y el canciller Franco Frattini.

El dirigente palestino fue recibido por Benedicto XVI, quien acababa de regresar del aula sinodal del Vaticano donde se está llevando a cabo la asamblea de los obispos africanos.

El Papa lo acogió en la puerta de su biblioteca saludándolo con las palabras "Bienvenido, señor presidente".

El Papa -según informó sucesivamente la sala de prensa de la Santa Sede en un comunicado oficial - le preguntó a Abbas acerca de los encuentros que mantuvo en Nueva York con el premier israelí Benjamin Netanyahu, y el presidente estadounidense, Barack Obama.

Durante el encuentro, agregó el comunicado, "se abrió un diálogo sobre la situación actual en el Medio Oriente", en base también al reciente viaje del Papa en Tierra Santa, en mayo pasado, enfatizando la importancia de promover la "cooperación y el respeto mutuo entre las partes", así como el "apoyo de la comunidad internacional" para lograr un relance del proceso de paz.

El Vaticano apoya tradicionalmente la causa de los palestinos, no sólo por su política de apoyo a los procesos de paz en el mundo entero, sino también al menos por dos motivos estratégicos.

Ante todo, los palestinos constituyen la parte más importante de la comunidad cristiana y católica en Israel y los territorios de la ANP, y además sus autoridades siempre se han negado a aceptar la proclamación de Jerusalén como "capital única e indivisible" del Estado de Israel.

El Vaticano, en efecto, siempre se ha declarado favorable a un estatuto especial para Jerusalén, en cuanto Ciudad Santa para las tres religiones monoteístas bíblicas, y por lo tanto que tenga en cuenta también la comunidad musulmana concentrada en el Este de la ciudad, anexado por Israel luego de ser ocupado en la Guerra de los Seis Días.

Es así que Benedicto XVI y Abbas, agregó el comunicado de la sala de prensa vaticana, hablaron también de la situación de los católicos en Palestina "y más en general en toda la región", en alusión al proyecto, anunciado por el Papa el mes pasado, tras encontrar a los Patriarcas orientales, de convocar un sínodo de obispos de todo el Medio Oriente en octubre del 2010.

Tampoco extraña, teniendo en cuenta el contexto de las relaciones entre el Vaticano y los palestinos, que el regalo que Abbas le dio al Papa, siguiendo el protocolo tradicional de estas audiencias, haya sido una antigua imagen de Jerusalén, sobre la cual ha sido inscrito el mote "Jerusalén, capital de la cultura árabe" Al cabo del encuentro privado, el líder palestino presentó al Papa los miembros de la delegación que le acompañan, entre los cuales se encontraba Saeb Erekat, responsable del equipo de negociadores de paz de la ANP, comentándole a Benedicto XVI que éste "tiene un trabajo muy importante que hacer".

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