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«Eso es algo que cada persona debe juzgar, no sólo por la potencial amenaza de una acción militar, sino también por la amenaza de que Saddam Hussein los tome como rehenes», agregó. Powell dijo que él creía que lo mejor para esas personas era que comenzaran a hacer arreglos para irse de Bagdad.
«Mi consejo es que tienen que analizar muy bien la situación en que se encuentran, y probablemente será mejor para ellos que empiecen a hacer planes para retirarse», declaró. En tanto, según rumores publicados ayer en el diario kuwaití «Al Rai Al Aam», pero no confirmados oficialmente, un marine estadounidense en Doha se habría quitado la vida con su arma reglamentaria. En la frontera entre Kuwait e Irak continúan los preparativos para un ataque, donde miles de soldados trabajaron hasta la noche del sábado en lo que fuentes locales definieron como «pruebas generales para una invasión a Irak».
El teniente coronel Scott Rutter, comandante de uno de los batallones de la tercera división de infantería, la calificó como «una de las más vastas maniobras efectuadas en la región». Rutter reveló que cerca de 100.000 hombres del quinto cuerpo de armada tomaron parte ayer de las ejercitaciones en el desierto.
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