19 de julio 2019 - 00:01

Trump pierde el control de su estrategia racista y crece el escándalo

Abordado por la prensa, el presidente de EE.UU. pretendió tomar distancia de lo ocurrido en un acto de campaña, pero resultó refutado por los videos. La atacada, Ilhan Omar, nacida en Somalia pero ciudadana estadounidense, lo tildó de "fascista".

uno más. Donald Trump y la multitud en Greenville, donde se produjeron graves manifestaciones racistas.
uno más. Donald Trump y la multitud en Greenville, donde se produjeron graves manifestaciones racistas.

Washington - El aprovechamiento político de la pulsión racista de una parte del electorado salirse del control parece írsele de las manos al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien debió dar ayer incómodas explicaciones sobre su actitud cuando una multitud hizo suya su anterior invectiva contra una diputada musulmana y otras tres colegas en un acto partidario.

Acosado por las preguntas de los periodistas, Trump trató ayer de distanciarse del clamor de la muchedumbre conservadora, que gritó “mándela a su casa” en referencia la congresista Ilhan Omar, nacida en Somalia pero ciudadana estadounidense, mientras él hablaba en un mitín el martes a la noche.

“No estaba contento con eso, no estoy de acuerdo”, dijo Trump a los periodistas. Pero estos insistieron y lo interrogaron sobre las causas por las que no hizo nada para acallar a sus partidarios, a lo que respondió: “Yo creo que sí lo hice, empecé a hablar muy rápido”.

Las imágenes reproducidas ayer por los programas de televisión, sin embargo, mostraron no solo dejó que la gente siguiera coreando esa consigna sino que, después de los insultos, Trump aumentó la intensidad de sus ataques a la diputada demócrata.

Todo ocurrió durante un mitin político en Greenville, Carolina del Norte, como parte de la campaña de Trump por la reelección en 2020, y ante la mera mención de los nombres de las cuatro congresistas reunidas bajo lo que se conoce como “El Escuadrón”, la multitud comenzó a abuchear y a entonar cánticos como “mándenlas de vuelta!” y “traidoras!”.

Se referían, además de a Omar, a las también demócratas Alexandria Ocaso-Cortez (Nueva York), Rashida Tlaib (Michigan) y Ayanna Pressley (Massachusetts), todas nacidas en Estados Unidos pero de familias extranjeras.

Trump, apenas unos días después de haber desatado un escándalo al escribir en Twitter que las cuatro deberían abandonar el país y “regresar a sus países”, criticó a Omar por comentarios anteriores que hizo sobre los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 y la acusó de haber lanzado varios “comentarios viciosos antisemitas”.

“Tengo una sugerencia para los extremistas llenos de odio que están constantemente tratando de derribar a nuestro país”, repitió el martes a la noche. “Nunca tienen nada bueno que decir, por eso digo: ¡si no les gusta deben irse!”.

“La representante Omar culpó a Estados Unidos por los ataques terroristas en nuestro país y dijo que el terrorismo es una reacción a nuestra participación en los asuntos de otros pueblos”, expresó Trump mientras la multitud abucheaba.

“Ella difamó a los miembros del servicio de los Estados Unidos involucrados en ‘Black Hawk Down’; en otras palabras, difamó a los valientes estadounidenses que intentaban mantener la paz en Somalia”, donde nació Omar, continuó.

En abril pasado, mediante un tuit, Omar afirmó que las fuerzas estadounidenses mataron a “miles” de somalíes durante la misión de ‘Black Hawk Down’ de 1993, a pesar de que varios analistas concluyeron que el número era mucho menor.

Ayer a la madrugada, antes de ser abordado por la prensa, Trump destacó a la “multitud y la gran gente” del “gran estado de Carolina del Norte”.

“¡El entusiasmo barre con nuestros rivales de la izquierda radical y 2020 será un gran año para el Partido Republicano!”, subrayó.

Ilhan Omar tildó ayer de “fascista” al presidente. “Hemos dicho que este presidente es racista, hemos condenado sus comentarios racistas. Yo creo que es un fascista”, dijo a los periodistas al denunciar la voluntad de Trump y sus partidarios de silenciar “el debate democrático y las diferencias de opinión” en el país.

En respuesta a lo ocurrido en el acto republicano, Omar compartió un extracto del poema de Maya Angelou, “Still I Rise” en Twitter. “Estoy donde pertenezco, en la casa de la gente y simplemente tendrás que negociar!”, reprodujo.

Otros miembros del Congreso acudieron rápidamente en defensa de la representante por Minnesota.

Andy Levin tuiteó que “si hay una base nacionalista blanca lo suficientemente grande como para apoyar una presidencia basada en el odio y el temor a estas cuatro mujeres de color, nuestro país está en graves problemas”.

La precandidata presidencial demócrata, la senadora Kamala Harris, subrayó que Trump “es vil, cobarde, xenófobo y racista” y que “contamina la oficina de la presidencia”.

“Es hora de sacar a Trump del cargo y unir al país”, escribió.

A pesar del escándalo, el apoyo ciudadano a Trump continúa inalterable. Según la última encuesta de ABC News y The Washington Post, entre los partidarios actuales de Trump, quienes lo respaldan en contra de los demócratas, el 52% dice que es extremadamente importante para ellos que gane un segundo mandato.

Ilhan Omar había despertado las iras de los conservadores al proponer una resolución que reconocía el derecho a imponer un boicot a Israel.

“Todos los estadounidenses tienen derecho a participar en boicots en busca de los derechos civiles y humanos en el país y en el extranjero, tal como lo protege la Primera Enmienda de la Constitución”, dice la resolución presentada esta misma semana.

Agencias AFP y ANSA

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