Washington - La estrategia de Estados Unidos en Irán es incierta y parece que Washington se queda corto de opciones para evitar una nueva escalada de tensiones, luego de que el presidente Donald Trump declarara que tanto la guerra como la diplomacia son caminos factibles.
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“La administración Trump está enfrentada a una bifurcación respecto a su propia política”, dijo Suzanne Maloney, investigadora de la Brookings Institution. Estados Unidos “desplegó una enorme presión sobre Irán” y está “bien preparado para continuar así hasta que lo considere necesario”, siempre que Washington “pueda evitar una escalada y un conflicto militar”, añadió Maloney.
Trump, quien lleva meses imponiendo sanciones a Irán y a la vez pidiendo diálogo, hizo poco por asegurar que Estados Unidos resolverá una de las mayores crisis internacionales del momento. Cuando le preguntaron el lunes si optaba por la negociación o el conflicto, el mandatario respondió que ambos escenarios son posibles y que “le parece bien cualquiera de los dos caminos”.
Irán rechazó públicamente tomar parte en conversaciones bajo presión y, mientras tanto, las tensiones aumentan: hubo derribos de drones, petroleros atacados misteriosamente y barcos incautados tanto por Teherán como por Gran Bretaña, aliado estadounidense. Maloney aseguró que “Irán intenta saber cuáles son las líneas rojas para el gobierno” de Trump.
A pesar de que Trump aseguró que Estados Unidos está “preparado para lo peor”, el presidente ha repetido también que quiere evitar una nueva intervención militar estadounidense e hizo pública la cancelación de ataques previstos contra Irán en junio. “Esto hace que Estados Unidos parezca muy débil”, aseguró Barbara Slavin, del centro de análisis Atlantic Council, en Washington.
Además crea una condición peligrosa, ya que los incidentes pueden continuar en el Golfo e incrementar el riesgo de una situación de conflicto, que ambos bandos dicen querer evitar.
El problema, para Slavin, es que Trump se metió en un callejón sin salida cuando sacó a Estados Unidos del acuerdo internacional de 2015 con Irán para frenar su programa nuclear a cambio de la retirada de sanciones. “Era predecible que Irán aumentaría las tensiones en respuesta”, aseguró Slavin.
Muchos expertos y diplomáticos están de acuerdo: del lado iraní, las tensiones actuales buscan, sobre todo, ganar un poco de espacio en términos económicos, ya que las sanciones estadounidenses están ahogando la economía del país.
Restablecer algunas exenciones para las ventas de petróleo, o al menos una relajación en la implementación de la prohibición, ayudaría a calmar la crisis.
Pero Washington envió esta semana la señal contraria y ha impuesto medidas punitivas contra una empresa china acusada de comprar petróleo iraní, una decisión que aplaudieron quienes buscan más mano dura contra Teherán.
International Crisis Group, una organización dedicada a la prevención del conflicto, denunció la “estrategia de máxima presión” de Trump, culpándola de “producir riesgos máximos y resultados mínimos”.
De hecho, muchos observadores se plantean todavía cuáles son los motivos de Trump al haber aceptado una reunión entre el senador Rand Paul, firme opositor a las intervenciones militares estadounidenses, y el canciller iraní, Mohamad Javad Zarif
¿Se abre un nuevo camino hacia un acuerdo, tal como parece creer el presidente?
“Creo que el presidente quiere llegar a un acuerdo pero es muy iluso si piensa que es fácil llegar a acuerdos en asuntos extremadamente técnicos”, dijo Maloney.
Slavin, por su parte, aseguró firmemente que si el objetivo es “conseguir un nuevo acuerdo, no va a tener éxito”.
Estados Unidos puede endurecer todavía más sus medidas punitivas, atacando a las empresas extranjeras que sigan negociando con Irán, al programa nuclear del país e incluso a figuras como Zarif.
Pero en términos de sanciones, algunos creen que se alcanzó el pico máximo con el fin de la exención: “El resto está todo en la misma línea... pero no hay mucho más que puedan hacer en el frente económico”, dijo Slavin.
Si el único objetivo es debilitar a Irán y destruir el acuerdo nuclear, “no tendremos un buen resultado”, añadió. “Haremos que Irán sea más canalla, no menos”.
Agencia AFP




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