Por su lado, los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea (UE) declararon que «no reconocerán cualquier cambio de las fronteras pre 1967, sino sólo aquellos que se logren a través de un acuerdo entre las partes», con lo que se diferenciaron de la postura de la Casa Blanca.
Así lo expresó el alto representante para la Política Externa y de Seguridad de la UE,