Acostumbrado a ver sombras y enemigos en todos lados, y convencido de que hará historia a través de gestos superfluos y permanentes refundaciones, Hugo Chávez la emprendió ahora contra el escudo de Venezuela. Su Parlamento adicto, en el que la oposición está totalmente ausente, le dio el gusto en una primera votación para modificar ese símbolo nacional, en el que ahora «figurará un caballo indómito galopando hacia la izquierda, blanco, con la cabeza recta y mirando hacia adelante, emblema de la independencia y la libertad». Según Chávez, el corcel del escudo actual, ubicado en sentido inverso -y politizado contra su voluntad-, «fue frenado por alguien que lo puso a mirar al pasado. Ese caballo no es venezolano, ese caballo es imperial». Poco serio.
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La reforma de la Ley de Bandera, Escudo e Himno Nacional fue la primera normativa aprobada el martes por el nuevo Parlamento, integrado en su totalidad por diputados chavistas luego de que la oposición se retirara a última hora de las elecciones de diciembre.
La Asamblea Nacional aún debe sancionar la modificación de la norma en una segunda y definitiva discusión para, posteriormente, ser remitida al Ejecutivo.
La nueva ley establece que en el escudo
Chávez propuso en noviembre el cambio de los símbolos patrios para «adaptarlos a los nuevos tiempos».
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