Bogotá (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Alvaro Uribe, a quien sus defensores definen como un «demócrata con sentido de autoridad» y un «capitalista con vocación social», nació en Medellín, capital del departamento de Antioquia, el 4 de julio de 1952.
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Entre 1970 y 1977 estudió Derecho y Ciencia Política en la pública Universidad de Antioquia. Allí se destacó como alumno y por defender las ideas del Partido Liberal en un entorno de izquierda, con espacios mínimos para partidos tradicionales.
A los 24 años fue jefe de Bienes de las Empresas Públicas de Medellín (1976). Luego, secretario general del Ministerio de Trabajo (1976-1977), director de la Aeronáutica Civil (1980-1982), alcalde (1982) y concejal (1984-1988) de Medellín. En 1983 su padre, Alberto Uribe, fue asesinado en un intento de secuestro en el que también fue herido su hermano Santiago. Esa acción fue atribuida a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el grupo guerrillero más numeroso del país. Por dos períodos (1986-1994) fue senador y a su salida del Congreso cursó en la Universidad de Harvard una especialización en Administración y Gerencia, y estudió Negociación de Conflictos.
Críticas
Entre 1995 y 1997 fue gobernador de Antioquia, con altos niveles de popularidad, pero fue criticado por su férreo impulso a las «Convivir-», unas «cooperativas» legales de seguridad que, para los críticos, eran una forma de paramilitarismo disfrazado.
En 2002 fue elegido presidente en primera vuelta, con 53% de los votos. Andrés Pastrana, el mandatario que lo precedió, había intentado un proceso de diálogo con las FARC, a las que les concedió un área desmilitarizada más grande que Suiza. Los críticos de esa decisión dicen que las FARC llevaron a secuestrados a esa zona y prepararon desde allí ataques y acciones militares masivas.
Popularidad
Durante su gestión, Uribe alcanzó niveles de popularidad inéditos, con índices de hasta 80%. Aplica un plan que llama de «seguridad democrática» para combatir a la guerrilla y, dice el gobierno, también al narcotráfico. El ahora reelecto suele decir que, por su plan, alcaldes y policías retornaron a centenares de municipios a los que antes no iban por amenazas. En cambio, sus críticos le atribuyen una propensión al militarismo, y las FARC lo acusan de no desear una solución pacífica.
Su plataforma de gobierno para 2006-2010 es la profundización de la «seguridad democrática», y promete transparencia y ampliación de la cobertura de salud y educación.
También propone la aprobación del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos -en fase de revisión de los acuerdos ya negociados- y la creación de un banco para otorgar microcréditos a los pobres.