Jerusalén (EFE, DPA) - El primer ministro israelí, Ehud Olmert, fue declarado sospechoso de haber aceptado ilegalmente cientos de miles de dólares de un empresario estadounidense durante su mandato como alcalde de Jerusalén (1993-2003), según informaron medios locales.
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En una conferencia de prensaconvocada con poca anticipación, Olmert reconoció haber recibido donativos para sus campañas electorales, pero aseguró que los pagos se efectuaron en el marco de la legalidad. «Nunca acepté sobornos. Nunca me quedé ni con un centavo para mí», dijo en su oficina en Jerusalén.
Olmert aseguró al mismo tiempo que dimitirá si se presenta una acusación judicial contra él. «He sido elegido por ustedes, ciudadanos de Israel, para ser primer ministro, y no pienso escapar a dicha responsabilidad.Pero al mismo tiempo, y aunque la ley no me lo exija, abandonaré mi cargo si el fiscal general decide acusarme», añadió Olmert en su comparecencia televisada.
Poco antes, un tribunal de Tel Aviv había levantado un bloqueo informativo vigente desde el martes sobre las nuevas acusaciones de corrupción contra Olmert. El jefe de gobierno ya había sido interrogado por la policía hace una semanaen relación con el caso. Medios de prensa norteamericanos publicaron esta semana detalles de la investigación, entre ellos el nombre del empresario implicado. Sin embargo, la difusión de estos datos estaba prohibida en Israel hasta ahora.
Consecuencia
Como consecuencia inmediata, tres miembros de uno de los partidos de su coalición de gobierno, el Partido de los Jubilados, abandonaron esta semana el gobierno debido a las nuevas acusaciones contra el mandatario. Debido a ello, medios locales llegaron incluso a especular con la renuncia del premier.
Contra el mandatario hay investigaciones abiertas en tres casos más de corrupción. Una de ellas busca aclarar si Olmert, en sus tiempos como ministro de Comercio e Industria (2003-2005), ayudó a allegados a conseguir cargos políticos más altos y benefició a un amigo íntimo a través del departamento de inversiones de su Ministerio.
El tercer caso gira en torno a la compra de una casa en un barrio noble de Jerusalén por la que Olmert pagó un precio inusualmente bajo. A finales de 2007, la Fiscalía renunció por falta de pruebas a presentar una acusación contra Olmert en relación con la privatización de un banco público.
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