El debate de fondo gira en torno a si es necesario o no modificar los estándares científico-educativos del Estado, que sirven de guía a sus 301 distritos escolares.
Los críticos del científico británico -capitaneados por el movimiento Diseño Inteligente, que no se define como un movimiento religioso sino agnóstico- quieren que los textos escolares cuestionen el darwinismo, sobre todo la idea de que el hombre, el mono y otros animales tienen antepasados comunes. En cambio, los seguidores de Darwin creen que la ciencia no tiene nada que ver con un debate tras el que, según dicen, se esconde la creciente influencia de la derecha religiosa de el país.
«La idea de que las distintas formas de vida proceden de un antepasado común y son resultado de un proceso natural y no planificado no está respaldada por la ciencia», dijo Harris.
La teoría del Diseño Inteligente nació en el Discovery Institute de Seattle, un centro conservador que abrió sus puertas en 1990 y que cuenta, entre sus fundadores, a
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