«Lula no se integró a la élite, recorrió el camino típico de un obrero. Ese es su mundo. Por lo que él representa, es un extraño en el nido de la élite. Ahí está la gran novedad, de ahí el malestar de algunos y la esperanza de muchos», explicó el historiador Lula, un ex tornero mecánico que ayer cumplió 57 años, es también un sobreviviente del hambre: nació en las zonas áridas de Pernambuco, en el nordeste, y sus padres eran dos campesinos pobrísimos que debieron emigrar a San Pablo. Comenzó a leer a los 10 años y sólo terminó el nivel primario.
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