El prefecto
revocado de
Cochabamba,
Manfred
Reyes Villa,
dejó ayer de
lado su
postura de
desconocer
el resultado
del referendo
del
domingo, y
entregó su
cargo. Otros
opositores
salieron
fortalecidos
de las
urnas.
La Paz (DPA, Reuters, EFE) - El prefecto (gobernador) de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, aceptó ayer su derrota en el referendo revocatorio del domingo y abandonó el cargo, mientras el presidente de Bolivia, Evo Morales, superaba 66% de los votos, escrutado 80% del total.
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Reyes Villa fue revocado por más de 62% de los votos, pero, pese a que había rechazado someterse a la consulta y había afirmado que no abandonaría su cargo, aceptó finalmente ayer su derrota y nombró en su lugar como autoridad interina al secretario general.
«No estoy desesperado, de ninguna manera, Manfred es una persona que se debe a la democracia, a la decisión de los cochabambinos», afirmó aludiéndose a sí mismo en tercera persona el ahora ex prefecto. En su última declaración a la prensa como prefecto, agregó que deja «el cargo al secretario general, Johnny Ferrel, y el gobierno verá lo que hace, no quiero que crean que me estoy aferrando al cargo».
En tanto, Morales era ratificado como presidente con más de los dos tercios de los votos (66,3%), según datos oficiales de la Corte Nacional Electoral (CNE), escrutado 80,6% del total. En Pando, uno de los cuatro departamentos (provincias) de la «media luna» junto a Santa Cruz, Tarija y Beni, donde fue ratificado el prefecto opositor autonomista Ernesto Suárez, también se imponía el «sí» al presidente con 52,67% de los votos, escrutado 76% de las mesas.
El ex capitán Reyes Villa, el primero que reclamó un referendo revocatorio en 2007 para echar a Morales, cuestionó luego la legalidad de esa consulta cuando fue aceptada por el presidente y aprobada en el Congreso la ley de convocatoria por consenso con la oposición. El ex oficial era uno de los delfines de Hugo Banzer y fue edecán del dictador Luis García Meza.
Encuesta
Manfred Reyes Villa, después de ser alcalde de Cochabamba y constituir Nueva Fuerza Republicana, pactó cogobernar con el ex presidente liberal Gonzalo Sánchez de Lozada, cuando el mandatario aceptó integrar como ministro a su hermano Erick.
Una encuesta realizada a solicitud de Naciones Unidas y conocida ayer en La Paz, reveló que 68% de los bolivianos espera que el gobierno y la oposición busquen un acuerdo político, mientras que sólo 22% cree que «debe imponerse el plan del ganador». Sin embargo, la posibilidad de un diálogo parece difícil, dado que, pese al tono conciliador de sus primeras declaraciones, el presidente Morales ya anticipó una ofensiva para imponer su polémico proyecto de Constitución socialista e indigenista. En paralelo, el prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas, también ratificado por amplio margen, acusó al mandatario de «macaco» en un duro discurso posterior al referendo.
Costas, el mismo día de su triunfo, anunció la creación de una Agencia Tributaria Departamental para el cobro de impuestos al margen del Servicio de Impuestos Nacionales.
El secretario de Autonomías de la prefectura de Santa Cruz, Carlos Dabdou, exigió también aumentar las regalías petroleras, establecidas por ley nacional en 11%, para llevarlas a 25% en los departamentos productores, si el gobierno mantiene el recorte del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH) para financiar la renta universal a la vejez.
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