Las historias que se relatan en el libro son tan turbias como la trayectoria de todos los implicados. Uno de los dos confidentes se oculta bajo el seudónimo de Paradójicamente,
Para acabar de redondear la teoría conspirativa, Vives sostiene que Pinochet visitó Cuba poco antes del golpe y que Castro le entregó dinero creyendo que el militar apoyaría una revolución popular llegado el momento.
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