Una violenta protesta en una favela de Río dejó dos muertos
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Varias horas de violencia con barricadas eincendios en Río.
"Hago un llamado a los turistas: ¡que no vengan a esta Copa!", dijo.
"Hay humo por todos lados, disparos y las personas corren para regresar a sus hogares. Varios camiones del Batallón de Operaciones Especiales de la policía acaban de subir" la colina hacia la favela, dijo a la AFP un estudiante que vive en la zona.
"Cortaron la electricidad en toda la favela. No hay más luz, ni internet", añadió otra residente de la calle Saint Roman de Copacabana.
El portal de noticias G1 de Globo indicó que varios manifestantes, perseguidos por la policía, causaron destrozos en Ipanema, el barrio contiguo a Copacabana, incluso en una clínica de salud privada.
La policía indicó en un breve comunicado que "las circunstancias de la muerte de Douglas Rafael da Silva Pereira están siendo investigadas" y que el laudo médico "apuntó que las escoriaciones de Douglas son compatibles con muerte ocasionada por una caída".
Según G1, el bailarín trabajaba también como moto-taxi en la favela, y fue hallado muerto dentro de una escuela, sin rastros de disparos.
"Equipos de la comisaría estuvieron en el lugar [de su muerte, ndlr]. Testigos y habitantes serán llamados para prestar declaraciones", añadió la policía.
Douglas "era un artista, un bailarín para la TV Globo. Estamos tocados en lo más profundo; yo iba a grabar un clip con él", dice Paulo Henrique, un cantante de Pavao-Pavaozinho.
Helicópteros policiales sobrevolaban la zona en búsqueda de un narcotraficante apodado "Pitbull", según la prensa local.
"Intenté regresar a casa en taxi por Ipanema, pero el taxi no quiso ir hasta el final y dio media vuelta. Ahí, bajando, vimos personas que llevaban armas, quizás policías de civil", dijo a la AFP Jasper, un estudiante holandés que vive en Copacabana y que no dio su apellido.
Las autoridades de Rio de Janeiro intentan mejorar la seguridad de la ciudad desde 2008, mediante la reconquista de decenas de favelas de manos de narcotraficantes o milicias parapoliciales y la instalación de comisarías en estos barrios donde el Estado estuvo ausente durante décadas.
Pero en los últimos meses, su estrategia de "pacificación" ha sido puesta a prueba por una serie de ataques de narcotraficantes a varias de estas comisarías, así como por la propia violencia policial, con denuncias de torturas y asesinatos de habitantes de favelas cometidos por las propias fuerzas del orden.




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