La decisión de ayer del gobierno uruguayo surgió después de que el pasado domingo el presidente
«No creo que tenga sentido continuar las relaciones diplomáticas con Cuba. El impulso de los acontecimientos es público y entonces el tono de los agravios ha subido y por tanto la respuesta nuestra también es muy sencilla», dijo anoche Batlle.
Después de la cumbre de Monterrey a comienzos de abril, las autoridades cubanas acusaron al gobierno uruguayo de «genuflexo», señalando que había aceptado presiones de los Estados Unidos para lograr un acuerdo comercial, cambiando así su voto en el organismo internacional.
Las autoridades uruguayas exigieron una disculpa y dispusieron el retorno en consulta del embajador