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6 de enero 2021 - 00:00

Dos congresos y Guaidó en riesgo: se agrava la crisis institucional en Venezuela

La oposición radical desconoció un fallo judicial y prolongó la vigencia del anterior. Su titular, cuyo domicilio fue rodeado por policías en medio de versiones de arresto, busca mantener su fuente de legitimidad.

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REGRESO. Diosdado Cabello, hombre fuerte del chavismo, mostró un retrato de Hugo Chavez justo antes de su jura como legislador.

Caracas - La nueva Asamblea Nacional (AN) de Venezuela, electa en los comicios de diciembre, inauguró ayer sus sesiones con una amplia mayoría chavista, aunque en paralelo la oposición ratificó la continuidad del anterior parlamento, que responde a Juan Guaidó, lo que profundiza la crisis institucional en ese país.

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Entre amenazas de cárcel a Guaidó y los diputados que impulsan la continuidad de la vieja AN, el presidente, Nicolás Maduro, prometió mano dura: “No me temblará el pulso”, dijo. En ese sentido, se registró ayer a través de fotos y videos la presencia de tres contingentes policiales en torno de la casa del opositor, en el distrito de Santa Fe, al este de Caracas. Guaidó vive allí junto a su esposa y su hija.

Con una ofrenda floral e imágenes de Simón Bolívar y Hugo Chávez, los diputados afines al Gobierno de Nicolás Maduro iniciaron la ceremonia con la que tomaron posesión del órgano legislativo.

El gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y sus aliados ocuparán 256 de los 277 escaños del legislativo unicameral, que los últimos cinco años fue el único poder en manos de la oposición.

“Se acabó esa Asamblea Nacional fracasada. Empieza un nuevo ciclo en la historia de Venezuela, empieza una nueva etapa”, dijo Maduro el lunes durante una reunión con parlamentarios oficialistas, que fue transmitida por la televisión estatal.

Maduro recuperó el control del congreso en los comicios del pasado 6 de diciembre, tildados de fraudulentos por la oposición que responde a Guaidó, quien, como jefe parlamentario, reclamó en enero de 2019 la presidencia interina del país y obtuvo el reconocimiento de medio centenar de países, entre ellos Estados Unidos.

La legislativas de diciembre –que registraron una abstención que rozó el 70% en medio de llamados de Guaidó y sus aliados de no participar– tampoco fueron reconocidas por Washington y la Unión Europea, que consideraron que no ofrecían garantías suficientes para la participación de la oposición.

Cuestionamientos al margen, el acto de instalación del ciclo legislativo 2021-2026 puso fin al quinquenio de mando opositor y dejó en la cuerda floja a Guaidó, cuya legitimidad como cabeza de ese poder queda minimizada.

Aquella AN opositora, surgida del arrollador triunfo de 2015, fue neutralizada en su momento por el oficialista Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), que consideró nulas todas sus decisiones tras declararlo en desacato poco después de instalado. Así terminó sustituida en la práctica por una Asamblea Constituyente ciento por ciento chavista que se instaló en 2017 y que levantó sus funciones después de que el PSUV ganara las últimas legislativas.

El presidente de la disuelta Constituyente, el poderoso dirigente oficialista Diosdado Cabello, será jefe de la fracción parlamentaria del gobierno, mientras que el exministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, asumió la presidencia del cuerpo.

Guaidó y los legisladores que lo apoyan aprobaron el 26 de diciembre la continuidad de la vieja Asamblea en tanto no se realicen elecciones presidenciales y legislativas “libres, justas y verificables”. El TSJ ya anuló esa decisión.

Para el analista Luis Vicente León, director de la encuestadora Datanálisis, la tesis de la oposición radical “no tiene aceptación universal” por no estar expresamente en la Constitución.

“Lo relevante es si sirve o no para mantener articulación interna y soporte internacional” a Guaidó, subrayó.

El fin del parlamento opositor en Venezuela coincide con el ocaso de la presidencia estadounidense de Donald Trump, principal sostén de Guaidó. Bajo su administración, la Casa Blanca impuso sanciones financieras a Venezuela y su estatal petrolera PDVSA para intentar desplazar del poder a Maduro, al que el magnate republicano tacha de dictador. Maduro ya lanzó varios llamados a diálogo al sucesor de Trump, el demócrata Joe Biden, que llegará el miércoles 20 a la Casa Blanca.

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