San Pablo (ANSA, AFP, Reuters, DPA) - A tres días de lo que parece inevitable en las elecciones presidenciales de Brasil, es decir una victoria del izquierdista Luiz Inácio Lula Da Silva, el candidato a vice-presidente, el empresario José Alencar, avisó que «el gobierno del PT no será de izquierda», mientras que el propio Lula advirtió que «no habrá milagros». A la campaña electoral sólo le queda un episodio importante, el debate televisado de esta noche. Las últimas encuestas confirmaron que el candidato del PT duplica en intención de votos al oficialista José Serra.
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Lula se dirigió a una multitud de simpatizantes en el estado de Ceará y con lágrimas en los ojos les dijo: «No vamos a hacer milagros. Sé que no puedo fallar y que no puedo traicionar el sueño de millones de brasileños». «Cualquier otro presidente puede ser elegido y no hacer nada porque el pueblo está acostumbrado. Nosotros no tenemos ese derecho», expresó.
El ex obrero metalúrgico, de confirmarse los pronósticos, heredará el 1 de enero un país con 54 millones de pobres entre sus 170 millones de habitantes, y deudas equivalentes a 60 por ciento de toda su producción.
Una investigación de Datafolha divulgada ayer atribuyó a Lula 59% de las intenciones de voto para el ballottage de pasado mañana contra Serra, quien cosecha 31%. Según Datafolha, los indecisos representan 6%. Otro sondeo realizado por el Instituto Sensus atribuye a Lula 57,8% y a Serra 31%. Al respecto Serra, en su cierre de campaña, sólo atinó a apelar a que las encuestas son relativas y «el partido se juega el domingo». En un extremo, la revista «Istoé» publicó un estudio de la consultora Toledo que llega a darle 70,2 por ciento al opositor frente a 29,8 por ciento del oficialista.
El candidato a vicepresidente de Lula, José Alencar, del centroderechista Partido Liberal, anunció que «eso de izquierda es una imagen del pasado. Hoy no hay mucho espacio para los radicalismos, de izquierda o de derecha. El gobierno de Lula será un gobierno comprometido con la propiedad, con el sentimiento nacional y con la sensibilidad social», se-ñaló Alencar.
Con estos dichos despertó las iras de las bases del PT, que según las líneas internas a las que están adheridos, en 30 por ciento suscriben los principios duros del marxismo.
«Todos los partidos son heterogéneos y tienen sectores más radicalizados y más conservadores. Vamos a vencer las dificultades a través del diálogo», señaló intentando conciliar. Alencar criticó las invasiones de tierras promovidas por los campesinos del Movimiento Sin Tierra (MST), aliados históricos del PT con los cuales Lula Da Silva se ha distanciado, al menos durante la campaña electoral. «Lula ha dicho que la reforma agraria será hecha por el Estado y, obviamente, no habrá ocupaciones de tierras porque sólo el Estado podrá considerar cuáles son las tierras improductivas a expropiar», afirmó Alencar.
Alencar, de 71 años, es el mayor empresario textil brasile-ño, poseedor de un patrimonio de más de 500 millones de dólares y su partido está vinculado a empresarios nacionales y también a grupos evangelistas.
• Oposición
«Si no ganamos la elección el camino del PSDB será la oposición, aunque sin griteríos ni cacerolazos», anunció Aecio Neves, gobernador electo de Minas Gerais y actual presidente de la Cámara de Diputados. Esta declaración intenta echar por tierra con lo indicado por fuentes del Partido de los Trabajadores que indican que habría un acuerdo con dirigentes del PSDB para, junto a otros partidos, formar una mayoría parlamentaria.
En la elección del domingo también se dirimirán las gobernaciones de varios estados federales, entre ellos San Pablo, Rio y Rio Grande do Sul. Los candidatos del PT llegaron al ballottage en ocho distritos.
Tanto Lula como Serra dedicaron la jornada de ayer a prepararse para su debate de hoy en la red Globo de televisión. «Ninguna elección se gana en la víspera. Hay tiempo hasta el domingo para dar vuelta el partido», se esperanzó Serra.