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7 de junio 2007 - 00:00

Viejo reportaje incomoda también al presidente

Nilton Cezar Servo, detenido el martes a la noche en el marco de la investigación «Jaque Mate» contra el juego clandestino, es señalado como el supuesto jefe de una mafia que, además de explotar esa actividad, habría perpetrado delitos de contrabando, lavado de dinero, narcotráfico y otros hechos de corrupción. El diario paulista «Folha de Sao Paulo» ofreció ayer en su sitio on line una entrevista al sospechoso que data de marzo de 2004 y que cobra actualidad a raíz de los recientes acontecimientos. La entrevista fue realizada en Brasilia poco después de que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva decidiera cerrar las casas de bingo en Brasil a causa del escándalo que provocó un video en el que el funcionario de la Presidencia Waldomiro Diniz aparecía cobrando una coima a un empresario del juego. En la misma, Servo hablaba como presidente de la Asociación Nacional de Bingos y Juegos en uso de licencia. Veamos los principales tramos.

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Pregunta: ¿Cómo conoció al presidente Lula?

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Nilton Cezar Servo: En las campañas políticas (...). Conocí a Lula desde la formación del PT, pero, en aquella época, no tenía una buena relación con él. El conoce a millares de personas. Cuando empecé a conversar personalmente con él, pasé a tener el privilegio de esa amistad.

P.: ¿Cuáles son los motivos de esas conversaciones?

N.C.S.: Un político, cuando encuentra a un político, habla de política. Pasé a tener amistad con Lula en los últimos años. Quiero decir: soy amigo de Lula, no soy amigo del presidente. Porque un presidente no tiene amigos.

P.: ¿Cómo llegó a él?

N.C.S.: A todo el mundo le gusta tratar de acercarse a personas influyentes y carismáticas. Como también soy un líder político, también intenté conocerlo. Una de las veces que estuve más cerca de Lula fue en un período de vacaciones de él en Pantanal. Supe que Lula estaba allá y, aun sin ser invitado, fui allí (en 1999). Después, en otras oportunidades, traté de acercarme.

P.: ¿Los encuentros eran casuales o agendados?

N.C.S.: Si pasaba por San Pablo, intentaba encontrarme con él. Sin agendar.

P.: ¿Y él lo recibía?

N.C.S.:
Siempre que era posible.

P.: ¿Ya estaba ligado al tema de los bingos en esa época?

N.C.S.: Siempre estuve ligado, incluso porque mi hijo mayor tiene bingos en Curitiba.

P.: Hable más de su relación con Lula.

N.C.S.: Tuve el placer de frecuentar la chacra de Lula (en San Pablo). Comí conejo con él. Estuve allá tres o cuatro veces.

P.: ¿Qué llevó al presidente, en su opinión, a tomar esa decisión contra los bingos?

N.C.S.: Vea, cuando tuvimos un problema en Paraná (en mayo de 2003), mi hijo mayor me llamó. Entonces hablé con Lula, y no con el presidente. Le dije que Paraná estaba atravesando un problema serio, 7.000 desempleados, mientras Brasil tenía casas de juego funcionando.

P.: ¿Y qué le pidió?

N.C.S.:
Le dije: «Lula, me gustaría pedirte que se reglamente definitivamente eso o se termine definitivamente con eso». Y le dije que personalmente iría a hablar con el ministro de Deportes para intentar buscar una solución definitiva.

P.: ¿El le prometió algo?

N.C.S.: Dijo que estudiaría bien el asunto.

P.: ¿Qué pensó cuando Lula se refirió a los dueños de bingos en términos de «bandidaje»?

N.C.S.: La declaración del presidente fue el escudo y el espejo que él puso ante los abucheos. Hoy Nilton Servo es amigo de Lula, y la gente va a decir: «Mirá, Lula es amigo de un dueño de bingos». Pero no tiene nada que ver. Voy a seguir siendo amigo del presidente, a no ser que él no quiera.

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