El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este jueves que Israel y el Líbano acordaron extender por tres semanas más el alto el fuego.
Donald Trump confirmó que Israel y Líbano extenderán tres semanas el alto el fuego
El presidente de EEUU confirmó el acuerdo tras una reunión en la Casa Blanca y destacó el rol de su país en la negociación entre ambos gobiernos.
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Donald Trump confirmó un alto al fuego de tres semanas entre Israel y el Líbano.
El mandatario realizó el anuncio luego de mantener un encuentro con representantes de ambos países en la Casa Blanca, en el que también participaron funcionarios clave de su administración.
"El Presidente de los Estados Unidos, DONALD J. TRUMP, el Vicepresidente de los Estados Unidos, JD Vance, el Secretario de Estado, Marco Rubio, el Embajador en Israel, Mike Huckabee, y el Embajador en el Líbano, Michel Issa, se reunieron hoy con altos representantes de Israel y el Líbano en el Despacho Oval", señaló el jefe de Estado a través de Truth Social.
En ese marco, Trump calificó el resultado del encuentro como positivo y subrayó la participación activa de su país en el proceso. "¡La reunión fue un gran éxito! Estados Unidos colaborará con el Líbano para ayudarlo a protegerse de Hezbolá. El alto el fuego entre Israel y el Líbano se extenderá por tres semanas", afirmó.
Además, anticipó posibles avances diplomáticos en el corto plazo. "Espero recibir próximamente al Primer Ministro de Israel, Bibi Netanyahu, y al Presidente del Líbano, Joseph Aoun. ¡Fue un gran honor participar en esta histórica reunión!", concluyó el mandatario.
El alto el fuego original entró en vigor el 16 de abril a las 17:00 hora del Este, según estableció el Departamento de Estado. El acuerdo, descrito por Washington como un gesto de buena voluntad del gobierno israelí, fijó una tregua de diez días destinada a crear condiciones para negociaciones de fondo.
El texto firmado reconoció a las fuerzas de seguridad libanesas como las únicas con autoridad para garantizar la soberanía del país, y comprometió a Beirut a impedir que Hezbolá u otros grupos armados no estatales atacaran objetivos israelíes.
El conflicto que precedió al acuerdo dejó un saldo devastador. Según cifras recogidas por la agencia AP, la guerra más reciente entre Israel y Hezbolá causó alrededor de 2.300 muertos en Líbano, entre ellos cientos de mujeres y niños, y desplazó a más de un millón de personas.
La escalada regional y el rol de EEUU
Las hostilidades se intensificaron en marzo de 2026 en el marco de la escalada regional vinculada al conflicto con Irán, y derivaron en bombardeos aéreos israelíes, operaciones terrestres y ataques de cohetes y drones de Hezbolá hacia el norte de Israel. El ejército israelí ocupa actualmente una franja de amortiguamiento de hasta diez kilómetros dentro del sur de Líbano.
Trump indicó en su publicación en Truth Social que Estados Unidos trabajará con Líbano “para ayudarlo a protegerse de Hezbolá ”, una formulación que refleja el eje central de las demandas israelíes: el desarme del grupo terrorista chií respaldado por Irán. El canciller israelí, Gideon Saar, sostuvo durante los actos del Día de la Independencia de Israel que no existen “desacuerdos serios” con Líbano y que “el obstáculo para la paz es uno: Hezbolá ”. Saar describió al país vecino como un “estado fallido” sometido a lo que llamó “ocupación iraní”.
La postura de Hezbolá complica el proceso de manera significativa. Wafiq Safa, miembro de alto rango del consejo político del grupo, declaró a la AP que la organización no acatará ningún acuerdo surgido de estas conversaciones directas, a las que se opone frontalmente.
El grupo no forma parte formal del proceso negociador, aunque su capacidad para obstaculizar cualquier acuerdo es determinante. Desde que entró en vigor la tregua, se han registrado múltiples violaciones por ambas partes. El 21 de abril, las fuerzas israelíes informaron de que Hezbolá lanzó cohetes contra una posición israelí en Rab Thalathin y un dron hacia el norte de Israel.
Por su parte, el primer ministro libanés Nawaf Salam condicionó cualquier acuerdo definitivo a la “retirada total” de las tropas israelíes del territorio libanés, según declaraciones recogidas por The Washington Post. La embajadora Hamadeh también planteó en la reunión el cese de las demoliciones de viviendas que Israel lleva a cabo en las localidades que ocupa en el sur del país, una práctica que Beirut denuncia como una forma de consolidar el control territorial.
A pesar de las tensiones, las conversaciones representan un hito diplomático sin precedentes desde el fracaso del Acuerdo del 17 de Mayo de 1983, el único intento previo de normalización entre ambos países, que nunca llegó a ratificarse. Israel y Líbano no mantienen relaciones diplomáticas formales y técnicamente siguen en estado de guerra desde 1948.
La extensión de la tregua por tres semanas amplía la ventana para avanzar en una agenda que incluye la demarcación de la frontera terrestre, la liberación de prisioneros libaneses en Israel y el despliegue del ejército regular libanés a lo largo de la línea fronteriza. Lo que ocurra en ese plazo determinará si el proceso tiene vocación de permanencia o si se trata de otra pausa frágil en un conflicto que lleva décadas sin resolución.




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