San Pablo (DPA, ANSA) --Los mercados brasileños vivieron ayer un «jueves negro» con datos negativos en sus indicadores bursátiles, de cambio y de riesgo-país, en medio de rumores en torno a un importante descenso en la de por sí alicaída popularidad del candidato presidencial oficialista José Serra y el afianzamiento de las chances electorales para octubre del izquierdista Luiz Inácio Lula Da Silva.
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El dólar se acercó a los 2,50 reales. Cerró a 2,47, con un aumento de 1,48% con respecto al día anterior. La Bolsa paulista se desplomó 4,08 por ciento y el medidor de riesgo-país continuó su escalada ascendente hasta los 949 puntos, reflejando una fuerte depreciación de los bonos de la deuda externa en Nueva York. El presidente Fernando Henrique Cardoso reaccionó en forma contundente: «Los analistas de bancos de inversión son ineptos, muchas veces, para ir más allá de ecuaciones de corto alcance».
«Vamos a continuar gobernando sin tener en cuenta lo que piensa ésta o aquella agencia de riesgo», señaló Cardoso. En los últimos días, media docena de bancos y consultoras de Wall Street, entre ellos asesores de entidades españolas, recomendaron a los inversores que dejen de comprar bonos brasileños debido a la posibilidad de que el opositor Da Silva (Partido de los Trabajadores) gane las elecciones presidenciales del 6 de octubre. Los últimos sondeos lo ubican en torno a 38% de las intenciones, el doble que su principal competidor Serra (PSDB), brecha que según los rumores de ayer se habría extendido. El postulante oficialista habría descendido al cuarto puesto en las intenciones de voto.
• Actualizados
Según el presidente brasileño, «no todos los observadores externos supieron mantenerse actualizados sobre la situación de América latina, principalmente sobre el hecho de que las economías pasaron a operar en un contexto democrático». Durante un seminario organizado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) sobre la globalización, Cardoso afirmó que «los países del continente continuarán actuando de acuerdo con la voluntad de sus pueblos». Al mismo tiempo, calificó como «rumores de mala fe» las versiones que hablan de un posible reemplazo de la candidatura de Serra por la del mismo presidente brasileño en una hipotética segunda reelección.
«No podemos pasar un certificado de racionalidad a quien vive de la fabricación de expectativas y no responde a otra motivación que no sea la del lucro», completó.
«El nerviosismo del mercado es consecuencia, principalmente, de las oscilaciones políticas», afirmó el economista Odair Abate, del Lloyds TSB.
En tanto, el candidato presidencial brasileño que encabeza las encuestas para las elecciones de octubre, se proclamó un «amante del Mercosur», y advirtió que su partido (PT) «cambió para bien», en un nuevo gesto para calmar a los mercados.
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