Vuelve el temor a Japón ante humo en reactores
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Hubo nuevas emanaciones de humo en tres reactores de Fukushima mientras continúan los trabajos para controlar la situación.
De todas formas, el Ejército estadounidense comenzó a distribuir tabletas de yodo entre los soldados norteamericanos destacados en Japón y sus familiares, una medida de momento preventiva.
Además, la Agencia Internacional para la Energía Atómica (AIEA), con sede en Viena, informó que se registraron altos niveles de radiación también fuera de la zona de evacuación de 20 kilómetros alrededor de Fukushima.
El domingo, una medición a 58 kilómetros de Fukushima registró una radiación de 5,7 microsieverts por hora, indicó hoy el AIEA.
A ese nivel, en un semana la población estaría expuesta al máximo de radiación anual -excluyendo la radiación natural- que recomienda el organismo para un adulto normal, que es de un 1 milisievert (1000 microsieverts).
La exposición por encima de 1 milisievert aumenta el riesgo de padecer cáncer a largo plazo.
El experto en radiación del organismo Gerhard Proehl también mencionó que en otro lugar ubicado a más de 30 kilómetros de la central nuclear se midieron hasta 100 microsieverts por hora. Por lo tanto, una persona puede permanecer allí apenas diez horas sin arriesgarse a sufrir problemas de salud.
No obstante, funcionarios del OIEA dijeron que los valores de radiación están declinando y que el nivel no es dañino en decenas de ciudades japonesas, incluyendo Tokio.
Por otro lado, aumentó la preocupación ante la contaminación de alimentos, leche y agua en las zonas cercanas a Fukushima y la empresa operadora, Tepco, apuntó que posiblemente pague una indemnización a los agricultores de la región.
A última hora del domingo se detectaron altos niveles de radiactividad en espinacas procedentes de las prefecturas de Tochigi y Gunma.
El gobierno japonés prohibió la venta de vegetales y leche en cuatro prefecturas: Fukushima, Ibaraki, Tochigi y Gunma, después de que el domingo se dectaran altos niveles de radiactividad en espinacas procedentes de las dos últimas. En Hitachi, a unos 100 kilómetros al sur de la central de Fukushima, se registró un nivel de 54.000 becquerelios de yodo-131 y 1.931 becquerelios de cesio por kilo de espinacas. El nivel máximo es de 2000 becquerelios para el yodo y de 500 para el cesio.
En la localidad de Itate, a 30 kilómetros de la planta nuclear afectada, se registró además un nivel de yodo tres veces superior al permitido en el agua de red. Los ciudadanos de este municipio tendrán que someterse además a pruebas de radiactividad.
Y en el agua de mar cercana a la planta de Fukushima se registraron por primera vez altos niveles de yodo radiactivo y cesio. Según Tepco, aún es muy pronto para evaluar las posibles consecuencias sobre la pesca.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) se mostró "muy preocupada". "Las cosas han cambiado desde la semana pasada", explicó hoy un portavoz de la organización desde Ginebra.
También el director general del OIEA, Yukiya Amano, advirtió que la situación en Fukushima sigue siendo muy seria, aunque confió en que su país natal superará la crisis.
Al comienzo de una reunión extraordinaria del Consejo de Gobernadores del OIEA, Amano pidió además reconsiderar el papel de la organización ante situaciones como la emergencia atómica en Japón y revisar el marco de seguridad nuclear internacional.
Antes del tsunami del 11 de mazo, la autoridad atómica japonesa, NISA, ya había advertido a la empresa operadora de Fukushima, Tepco, de deficiencias en la inspección del equipo de sus plantas. En Fukushima I, 33 maquinas no fueron revisadas convenientemente. A pesar de ello, Tepco aseguró que no exisitía un riesgo para la seguridad.



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