Los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI) avanzan hacia apoderarse de la ciudad kurdosiria de Kobane, a pesar de bombardeos de la coalición liderada por EEUU, lo que llevó a la ONU a pedir una intervención internacional.
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Los combates en esta ciudad clave, en la frontera con Turquía, son calle por calle, entre los voluntarios kurdos, con armamento ligero, y los combatientes del EI, que disponen de armamento más sofisticado, a pesar del hostigamiento de los cazabombarderos de EEUU y sus aliados.
Kobane está "punto de caer", declaró el presidente turco Recep Tayyip Erdogan ante refugiados sirios en un campamento de Gaziantep (sur). "El terror no parará" hasta "que cooperemos para una operación terrestre", agregó.
Conquistar Kobane significaría para el EI ocupar una amplia franja de territorio de forma ininterrumpida junto a Turquía, una victoria estratégica que se añadiría a las amplias zonas que ya domina en Siria e Irak.
La batalla por el control de la ciudad es "terrible", dijo la portavoz del departamento de Estado, Jennifer Psaki.
El gobierno estadounidense está "muy preocupado" por la suerte de los civiles en la ciudad, a causa del comportamiento habitual del EI, añadió el portavoz de Casa Blanca, Josh Earnest.
El enviado especial de la ONU en Siria, Staffan de Mistura, pidió a la comunidad internacional que actúe inmediatamente para defender a la ciudad.
Un periodista kurdo dentro de la ciudad aseguró a la AFP que miles de civiles rehúsan abandonar sus hogares.
El EI ocupó tres barrios del este, luego los combates se extendienron al sur y al oeste de Kobane, también conocida como Ain al Arab (su nombre árabe) frente a combatientes de la Unidades de Protección Popular (YPG), principal milicia kurdosiria.
En un abierto desafío, el EI colocó sus banderas negras a unos cien metros al este y al sudeste de la entrada a la ciudad. "El consejo militar (de la ciudad) ordenó a los últimos residentes que se vayan" indicó a la AFP Faruk Hajji Mustafá, uno de los habitantes de la ciudad.
Según este testigo, los combatientes kurdos ya perdieron "todas las posiciones estratégicas" pero "siguen siendo optimistas" porque "conocen de memoria la geografía de Kobane".
Las Fuerzas Armadas turcas recibieron la semana pasada la autorización para intervenir en territorio de Siria y de Irak, pero hasta ahora no lo han hecho.
EEUU y los otros aliados de la coalición descartaron por el momento cualquier intervención terrestre.
Los aviones de la coalición dirigida por EEUU atacaron cinco posiciones del grupo yihadista, informaron fuentes militares estadounidenses.
Cada uno de los bombardeos fue acogido con aplausos y gritos de alegría de las pocas decenas de civiles kurdos que se congregaron en el lado turco para presenciar los combates. Pero un responsable kurdo, Idris Nahsen, lamentó que los ataques sean "insuficientes para derrotar a los terroristas en tierra", y pidió armas y municiones.
Numerosos habitantes de esta ciudad habían escapado por temor a las represalias de esos yihadistas que siembran el terror en las regiones que controlan en Siria, y también en Irak, donde han cometido violaciones, ejecuciones, persecuciones y otras atrocidades. La ofensiva del EI obligó al éxodo a unos 300.000 habitantes, 180.000 de los cuales encontraron refugio en Turquía.
Irán también denunció de nuevo "la pasividad de la comunidad internacional" y pidió apoyo para el gobierno de Damasco. En tanto, Australia, Bélgica y Holanda realizaron en las últimas 24 horas sus primeras misiones aéreas para la coalición en Irak.
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