Debemos repensar un futuro con lugar para todos

Municipios

La pandemia nos impuso encerrarnos para encontrarnos con nosotros mismos y puso en evidencia que vivimos en un mundo con grandes desigualdades. Ojalá aprovechemos este desafío para igualar oportunidades.

Mientras en el mundo enfrentamos la emergencia impuesta por el Covid-19, la pandemia nos interpela como organización social a dar respuestas rápidas ante las necesidades de nuestra comunidad. Tras 20 años de trabajo en el territorio, debimos cambiar nuestra vida diaria para protegernos y para proteger a los más vulnerables.

Nuestra prioridad se concentró en incrementar la contención afectiva de quienes más nos necesitan en este momento. Trabajando en conjunto con nuestros vecinos, elaboramos formas creativas de ayuda y herramientas sociales y culturales contra la soledad y el encierro. Con nuestro equipo de profesionales y voluntarios reinventamos nuestros programas brindando clases virtuales, seguimiento familiar vía whatsapp, atención telefónica y uso de las redes sociales con la finalidad de continuar cerca de nuestros 1100 niños, niñas, adolescentes, jóvenes y de sus familias.

Las dificultades en el acceso a la tecnología o la falta de conectividad en los lugares más carenciados a los que ayudamos, no fueron un obstáculo para trabajar juntos como siempre. La empatía hacia nuestros vecinos, con imaginación y con lo mejor de nosotros, nos ha permitido que, colectivamente, estemos todos orgullosos de los logros hasta hoy alcanzados. A pesar del aislamiento social que impone la pandemia, nos sentimos más unidos que antes y sabemos que nuestra solidaridad hacia el otro es el único camino para un mundo mejor, para un mañana diferente y superador del ayer.

Para ello, además, las organizaciones sociales afrontamos otro desafío fundamental - el financiamiento necesario para cumplir con nuestra misión, hoy más importante que nunca. El encierro social que nos impone esta pandemia nos impide contar con la principal fuente de ingresos para nuestros programas, que son los eventos de recaudación de fondos. No sólo no podemos hacerlos, sino que la situación de los donantes es crítica, como la nuestra.

Son tiempos de crisis, pero también de oportunidades, de sentir que todos somos vulnerables más allá de nuestras diferencias. Esto nos hace sentir más cercanos, más humanos.

La pandemia nos impuso encerrarnos para encontrarnos con nosotros mismos y replantearnos un futuro con un lugar para todos. Puso en evidencia nuevamente que vivimos en un mundo con grandes desigualdades. Ojalá aprovechemos este desafío para igualar oportunidades, cuidando más al otro y a la tierra, comprendiendo cómo todos nos necesitamos y juntos, somos más fuertes.

(*) Co-fundadora y presidenta de Fundación Nordelta

MUNICIPIOS COMPLET 14-5.pdf

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