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21 de marzo 2026 - 00:00

Cambia el debate sobre el impacto de la inteligencia artificial en el empleo: del personal descartable a los "supertrabajadores"

Los expertos en Recursos Humanos ya no preguntan qué tareas se pueden automatizar y qué empleados serán reemplazados. El planteo es qué tipo de personas y líderes se pueden potenciar mediante la IA.

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La curiosidad y el pensamiento crítico son las habilidades humanas diferenciadoras frente al avance de la IA.

Según informes recientes de consultoras como Deloitte y PwC, el impacto de la inteligencia artificial sobre el empleo no se define por un reemplazo masivo y lineal de personas, sino por lo que se da en llamar una transición asimétrica: mientras las vacantes para tareas rutinarias y administrativas cayeron drásticamente, la demanda de perfiles capaces de colaborar con sistemas inteligentes está alcanzando niveles récord.

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Esto es un reflejo de que hay un debate que está mutando. Durante décadas, cada salto tecnológico estuvo atravesado por una misma preocupación: cuántos empleos destruiría. Desde la automatización industrial hasta la digitalización de servicios, el temor al reemplazo fue el prisma dominante para analizar el impacto del progreso sobre el trabajo.

Sin embargo, en lugar de centrarse exclusivamente en la sustitución de tareas, ahora empieza a ganar terreno una mirada que pone el acento en la ampliación de capacidades. La pregunta ya no es solo qué trabajos desaparecerán, sino qué tipo de trabajadores emergerá en este nuevo escenario.

La realidad actual sugiere que hay dos fenómenos ocurren simultáneamente, pero con propósitos distintos. Expertos de las firmas EPAM Systems y Technocio destacan que, aunque un 98% de los altos ejecutivos anticipa reducciones de personal en áreas operativas debido a la automatización, el 72% de los inversores sostiene que las empresas más competitivas son aquellas que integran capacidades humanas con IA en lugar de simplemente sustituirlas.

A modo de ejemplo, destacan que en sectores como las finanzas y la tecnología se observa una reducción en puestos de "exposición a la automatización", pero un crecimiento explosivo en roles "propensos a la potenciación", donde el trabajador utiliza agentes autónomos para multiplicar su productividad.

Humanos que reemplazan a humanos

El consenso entre especialistas es claro: la IA no reemplazará a los humanos, pero los humanos que usan IA sí reemplazarán a quienes no lo hacen.

En esa línea se inscribe la visión del experto Leandro Cazorla, quien desde su rol al frente de Adecco Argentina plantea un cambio conceptual profundo: la aparición de los llamados “supertrabajadores”.

Se trata de perfiles que no son desplazados por la tecnología, sino que logran potenciar su desempeño gracias a ella, combinando habilidades humanas con capacidades aumentadas por la IA.

LA CURIOSIDAD COMO HABILIDAD

Reacciones frente al impacto laboral de la inteligencia artificial.

La idea rompe con la lógica binaria de “empleados versus máquinas” y propone una relación más compleja y colaborativa. Según este enfoque, la inteligencia artificial no reemplaza necesariamente el talento humano, sino que puede amplificarlo. Pero ese resultado no es automático.

Uno de los puntos centrales de esta nueva mirada es que la tecnología, por sí sola, no genera valor. La IA puede procesar datos, detectar patrones y acelerar procesos, pero no redefine el trabajo sin una intervención activa del liderazgo. Es allí donde aparece otro concepto clave: el de los “superlíderes”.

Lejos de ser simples usuarios de herramientas digitales, estos líderes utilizan la inteligencia artificial para repensar la forma en que se organiza el trabajo, se toman decisiones y se desarrollan los equipos.

No se trata de delegar en los algoritmos, sino de ganar contexto para decidir mejor. En otras palabras, la tecnología no sustituye el criterio, sino que lo desafía.

“Los superlíderes no son los que más confían en la tecnología, sino los que mejor la cuestionan. En un contexto donde los sistemas de IA rara vez dudan, el pensamiento crítico se vuelve una habilidad central”, destaca Cazorla.

Nueva mirada sobre el futuro del empleo

Este cambio de enfoque también empieza a reflejarse en los análisis globales sobre el futuro del empleo. Organismos como el World Economic Forum vienen señalando que, si bien millones de puestos podrían desaparecer en los próximos años, también surgirán nuevas ocupaciones vinculadas a la gestión de datos, la creatividad, la resolución de problemas complejos y la interacción humano-máquina.

En paralelo, consultoras como McKinsey & Company advierten que el mayor impacto de la IA generativa no estará tanto en la eliminación total de empleos, sino en la transformación de tareas dentro de los puestos existentes. Es decir, la mayoría de los trabajadores no será reemplazada, pero sí verá modificada la naturaleza de su trabajo.

En ese contexto, la capacidad de adaptación se vuelve central. Los “supertrabajadores” no son necesariamente expertos en tecnología, sino personas que logran integrar la IA en su forma de trabajar para mejorar su productividad, su capacidad de análisis y su toma de decisiones.

Desde la experiencia de Adecco que remarca Cazorla, la inteligencia artificial permite, por ejemplo, “mejorar la visibilidad” sobre el desempeño de los equipos, anticipar tendencias, ordenar decisiones complejas y alinear objetivos de manera más clara. En todos los casos, la tecnología funciona como un amplificador de la mirada del liderazgo.

Vinculado al concepto del supertrabajador, el modelo operacional de la IA también evolucionó hacia el concepto del “colaborador aumentado”. Es un donde el empleado humano asume el rol de estratega: dirige la IA mediante prompts complejos, valida la precisión y ética de los resultados (pensamiento crítico) e integra el conocimiento generado en la estrategia del negocio.

Esta "colaboración aumentada" permite que tareas que antes tomaban días ahora se completen en horas, permitiendo a los profesionales enfocarse en la resolución de problemas complejos y la gestión de relaciones interpersonales.

La curiosidad como habilidad diferenciadora

La ventaja competitiva en este nuevo entorno ya no reside en el conocimiento técnico puro, como el tecnológico, que se convirtió en una mercancía gracias a la IA. Ahora reside en habilidades blandas y psicológicas.

Expertos de Harvard Business School acuñaron términos como "Change Fitness" (capacidad de adaptación rápida) y destacan la curiosidad personal como la competencia más valiosa del año.

Sin embargo, esta integración no está exenta de riesgos. Reportes de 2026 advierten sobre el fenómeno del "Brain Fry" (cerebro frito) o agotamiento cognitivo: el uso intensivo de IA genera una fatiga mental sin precedentes debido a la velocidad de procesamiento y la carga de supervisión constante.

“La inteligencia artificial no viene a reemplazar el liderazgo, sino a ponerlo a prueba. En un mundo donde la información abunda, el diferencial ya no es saber más, sino interpretar mejor”, sostiene Cazorla.

Y agrega: “Los supertrabajadores necesitan superlíderes que los guíen. Y esos líderes no se definen por cuánto automatizan, sino por cómo usan la tecnología para amplificar lo más humano del trabajo: el criterio, la curiosidad y la responsabilidad de decidir”.

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