El mundo de las criptomonedas se mantiene en evolución constante, mientras nuevos conceptos revolucionan el mercado y desafían a los usuarios a ir por más.
El mundo de las criptomonedas se mantiene en evolución constante, mientras nuevos conceptos revolucionan el mercado y desafían a los usuarios a ir por más.
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Algunos de ellos son los de hot y cold wallet, que generan curiosidad e invitan a reflexionar sobre qué opciones son mejores al momento de almacenar estos activos. Una wallet para criptomonedas puede compartir características similares entre las distintas marcas que las desarrollan, como su interfaz, activos disponibles o funcionamiento.
Sin embargo, existen dos grandes tipos de billeteras virtuales para criptomonedas y vale la pena conocerlas. A continuación, un breve resumen sobre los tipos de wallets digitales y las principales diferencias entre las llamadas billeteras frías y calientes.
Las llamadas “wallets frías” son aquellas que no están conectadas a Internet. Por extraño que parezca, esto es posible, motivo por el cual no es correcto llamarlas “billeteras digitales”.
Si bien pueden guardar relación con productos online, las cold wallets pueden ser físicas y tangibles. Algunos ejemplos y tipos de cold wallets son:
Uno de los ejemplos más llamativos para los usuarios es el de las paper wallets. Las billeteras de papel (literalmente) contienen una dirección y clave privada, sin las cuales es imposible acceder a las criptomonedas.
Sus dueños deben mantenerla a salvo en un lugar difícil de encontrar. Su funcionamiento se asocia a una hot wallet (apartado que se desarrollará más adelante) y suelen solicitar un escaneo de clave para lograr el acceso.
Por otro lado, y dentro de los tipos de cold wallets existentes, las hardware wallets suelen ser dispositivos USB que permiten el almacenamiento de claves privadas. Su funcionamiento también se asocia a hot wallets pero, la clave secreta, puede ser transportable a través del dispositivo.
Es importante recordar que las billeteras frías no admiten tantas criptomonedas como las tradicionales y acarrean un costo cercano a los 80 dólares. Sin embargo, resultan más seguras y confiables para muchos usuarios que manipulan grandes cantidades de criptomonedas y están preocupados por su resguardo.
En contraposición a las billeteras frías, una hot wallet es cualquier billetera para criptomonedas que sí está conectada a Internet. Son las más populares, sencillas y fáciles de configurar y acceder.
En la actualidad, millones de personas administran sus finanzas a través de hot wallets que pertenecen a compañías privadas u organizaciones gubernamentales. La compra y venta de criptomonedas es un hábito común que se naturalizó con el tiempo hasta instalarse y derribar sus prejuicios.
Sin embargo, muchos usuarios consideran a las hot wallets más inseguras: las criptomonedas están constantemente en la red y, por lo tanto, podrían estar más expuestas a fraudes o robos.
Aún así, los protocolos de seguridad suministrados por la tecnología blockchain garantizan un estándar de protección al usuario que también ganó su terreno y autoridad dentro del mundo de la economía digital, incluso derribando a otros métodos más probados y tradicionales.
En conclusión, al momento de elegir una billetera virtual, no existen parámetros universales que funcionen para todos los tipos de usuarios, capital acumulado y operaciones a ejecutar.
Sí pueden identificarse algunas tendencias que encausan a las hot y cold wallets con distintos perfiles y necesidades:
Ambas presentan sus ventajas y desventajas y pueden adaptarse a las necesidades de los usuarios, logrando distintos focos de satisfacción. La decisión final es personal.
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