Dentro de las reducidas opciones de actividades de dispersión uno decide comprar y degustar un vino, pero que no solamente quede ahí la experiencia, sino, como consumidor exigente, que la experiencia vaya más allá.
Dentro de las reducidas opciones de actividades de dispersión uno decide comprar y degustar un vino, pero que no solamente quede ahí la experiencia, sino, como consumidor exigente, que la experiencia vaya más allá.
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Comencé mi búsqueda por la noche, a través de los típicos canales digitales:
Al día siguiente decidí ir a caminar por el barrio y visitar un póker de vinotecas que acostumbran ofrecer alternativas para concretar lo que estuve buscando la noche anterior. Y pasó lo que esperaba: unas de las propuestas que habían llamado mi atención la noche anterior estaba ahí, a la vista. Esta situación, acompañada de una muy buena venta, hizo que me decidiera por algo diferente tanto a nivel varietal (Ancellotta, uva típica italiana) como de bodega (fui por una boutique, evitando las comerciales, como suelo hacer). Sumado el plus para completar mi idea de algo adicional, la etiqueta ofrecía la posibilidad de, a través de la descarga de una app, poder interactuar con la etiqueta combinando la realidad con la virtualidad (Realidad Aumentada, AR por sus siglas en inglés).
Diseñar el Consumer Journey y cada Touchpoint para lograr clientes
Repasando la experiencia, uno se encuentra con un claro ejemplo, cada vez más típico de estos tiempos de COVID-19, en el recorrido que en mayor o menor medida realizamos todos como consumidores y vale la pena analizarlo desde la perspectiva de la empresa:
En definitiva, la situación presente deja cada vez más en claro la importancia de encaminarse hacia la transformación digital de las empresas, trabajando cada punto de contacto (touchpoint) del recorrido del cliente hacia la compra, es decir, el Consumer Journey.
El trabajar cada punto de contacto nos desafía a estar en los detalles presentes con la marca, producto o servicio y en la historia narrada fue (no sé si quiso poner "de") lo acontecido. Incorporar tecnología para agregar valor y que la experiencia del consumidor (CX: Customer Experience) sea no sólo positiva sino que “obligue” a que nuestro cliente quiera volver y nos recomiende. Ese resulta ser el ingrediente final necesario e ideal para una estrategia omnicanal de una empresa (sin importar la industria) que tiene bien en claro los desafíos que llegaron para quedarse.
(*) Director y Co- Founder de MADIBA.
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