Courteney Cox pasó una década frente a millones de espectadores como Monica Geller, la chef obsesionada con el orden y la limpieza de "Friends". Más de 20 años después del final de la serie, la actriz encontró una forma inesperada de volver a acercarse a la cocina, aunque esta vez fuera de la ficción.
El camino terminó llevándola hasta Coqodaq, uno de los restaurantes más llamativos de Manhattan, donde el pollo frito convive con la gastronomía del más alto nivel. Allí encontró un socio inesperado para Homecourt, la marca que lanzó en 2022.
La colaboración terminó llevando los productos de la empresa de la actriz hasta el espacio donde los clientes se lavan las manos.
Instagram: @courteneycoxofficial
De la televisión a la gastronomía gourmet: el inesperado giro de la estrella de Friends
Homecourt nació con una idea bastante alejada del mundo de los restaurantes. Cox quería productos para el hogar que cuidaran tanto el aroma como el diseño y terminó lanzando una línea que incluye limpiadores, velas, artículos para el cuerpo y jabones para manos.
Coqodaq apareció después. Courteney contó que ya había escuchado hablar del lugar por su hija Coco y que el pollo frito era un atractivo difícil de ignorar para alguien que creció en Alabama. Durante el US Open probó los nuggets con caviar que habían hecho conocido al restaurante y su visita terminó llegando a oídos de Simon Kim, el dueño.
Kim había crecido viendo "Friends" y Monica era su personaje favorito. Cuando supo del interés de Cox, comenzaron las conversaciones entre ambos hasta que Homecourt encontró un lugar dentro del local.
En vez de crear un nugget especial o agregar su nombre al menú, los productos de la marca ocuparon la barra donde los clientes se lavan las manos antes y después de comer. La colaboración seguirá hasta el 18 de octubre.
Coqodaq combina nuggets con caviar y una barra especial para lavarse las manos antes y después de comer.
Instagram: @courteneycoxofficial
Qué es Coqodaq, el restaurante de nuggets con caviar donde triunfa la alianza
Coqodaq está en Flatiron, Manhattan, y convirtió al pollo frito en el centro de una propuesta que suma ingredientes mucho más asociados a la alta gastronomía. El mejor ejemplo son sus Golden Nuggets, pequeñas piezas de pollo que pueden llegar a la mesa coronadas con huevas, caviar o trufa.
La versión 18 Karat lleva huevas de trucha y cuesta u$s16 por unidad. El 24 Karat sube a u$s32 y utiliza caviar Tsar Imperial Daurenki de Petrossian, mientras que el Black Gold, cubierto con trufa de temporada, aparece a u$s30.
La carta también reúne alrededor de 450 etiquetas de champagne y ofrece distintas opciones de caviar. Cox destacó justamente la forma en la que Kim tomó una comida cotidiana como el pollo frito y la llevó a un entorno completamente diferente.
Jabón de lujo y pollo frito para una experiencia sensorial
La barra para lavarse las manos recibe a los clientes apenas llegan a Coqodaq. Kim decidió sacarla del baño por una razón bastante sencilla: si todos van a comer pollo con las manos, quería que el lavado formara parte de la visita y no quedara escondido al fondo del salón.
Por ese espacio ya habían pasado productos de Aesop, Flamingo Estate, Loewe y Diptyque. Homecourt reemplazó esas opciones y llevó las cinco fragancias de su línea de Hand Wash.
Entre ellas está Cece, el aroma característico de Cox, con notas de cedro ahumado, cardamomo dulce, canela y cuero blanco. También aparecen Mandarin Basile, Steeped Rose, Cipres Mint y Neroli Leaf, cada una con una combinación diferente.
Kim elige los aromas pensando también en lo que ocurre después en la mesa. Busca perfumes agradables antes de comer y evita aquellos demasiado intensos, al punto de comparar el jabón con una especie de aperitivo previo al primer plato.